Después del choque ferroviario que estremeció a España el domingo 18 de enero de 2026 en Adamuz, Córdoba, una historia más pequeña —pero enorme para quienes la vivieron— empezó a tomar fuerza. En ese accidente, un tren Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid descarriló y terminó colisionando con un Alvia que iba de Madrid a Huelva.
En uno de esos vagones viajaba Ana García Aranda con su familia… y también Boro, su perro. Tras el impacto y el caos de los primeros minutos, el animal se asustó, salió corriendo y se perdió en la zona del siniestro. Ahí empezó una búsqueda que fue creciendo con el paso de las horas.
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Ana, sobreviviente del choque, pidió ayuda públicamente. Y mientras la familia lidiaba con la parte más dura —porque Raquel, hermana de Ana, permanecía hospitalizada en cuidados intensivos— encontrar a Boro se convirtió en una meta urgente, casi como una forma de sostenerse en medio de tanta incertidumbre.
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Durante varios días se hicieron recorridos cerca del perímetro acordonado. Hubo avistamientos y hasta videos que mostraban al perro deambulando, lo que ayudó a ubicar mejor la zona por donde podía estar moviéndose.
Finalmente, llegó la noticia que todos esperaban: Boro fue localizado con vida y el rescate se concretó gracias a la intervención de bomberos forestales del INFOCA (el Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía). El perro estaba muy asustado, por lo que tuvieron que actuar con paciencia para poder asegurarlo sin lastimarlo.
Fuente: ÚH







