En un mercado laboral cada vez más competitivo, el currículum continúa siendo el primer filtro para acceder a una entrevista. Aun así, muchos postulantes están perdiendo oportunidades antes de que su perfil llegue siquiera a ser evaluado. Así lo advierte la reclutadora Élida Aguilera, quien señala que los errores se repiten con frecuencia y, en algunos casos, impiden que el CV llegue a manos de una empresa.
Uno de los desaciertos más comunes es creer que publicar el currículum en grupos de Facebook equivale a postularse. Aguilera es clara: las empresas no revisan publicaciones aisladas en redes sociales. Los canales formales siguen siendo el correo electrónico y WhatsApp, medios que hoy forman parte de la mayoría de los procesos de selección.
La clave está en que el interesado busque activamente la vacante y envíe su CV al contacto correcto. Ese gesto, aunque simple, marca una diferencia importante, ya que permite que el perfil quede registrado y pueda ser evaluado dentro del sistema de la empresa.
Otro punto crítico es la redacción
Muchos currículums describen experiencias laborales con un lenguaje informal o poco claro. Para la reclutadora, el CV debe explicar las funciones desempeñadas de forma concreta y con un tono profesional. A esto se suman las faltas de ortografía, un error que se repite más de lo esperado. Una revisión previa —o incluso la lectura de un tercero— puede evitar que un detalle mínimo genere una mala impresión.
La imagen también juega su papel
La recomendación es utilizar una foto actual, real y sin filtros. En especial para cargos de atención al público, una imagen adecuada transmite seriedad y confianza. Además, el estilo debe estar alineado con el puesto al que se postula: no comunica lo mismo un perfil técnico que uno orientado a recepción o ventas.
El contenido del CV también debe ser relevante. Cargar experiencias que no aportan al puesto solo resta claridad. Si la vacante es en cocina, por ejemplo, conviene priorizar antecedentes relacionados, aunque sean tareas de apoyo. Ese enfoque ayuda a que el reclutador entienda rápidamente el perfil y evita que el currículum parezca genérico.
Una a dos páginas es suficiente
En cuanto a la extensión, Aguilera recomienda ser breve. Una página suele ser suficiente y, como máximo, dos. Los reclutadores disponen de poco tiempo y valoran los documentos fáciles de leer. También aconseja evitar datos personales innecesarios, como número de cédula, estado civil o dirección completa, salvo que la convocatoria lo solicite expresamente.
Enviar el mismo currículum a todas las empresas es otro error frecuente. Lo ideal es adaptar el CV a cada vacante, destacando lo más relevante para ese puesto específico y reorganizando la información según lo que busca la oferta. No se trata de inventar datos, sino de presentar lo más importante primero.
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Al listar la experiencia laboral, no basta con mencionar el nombre del cargo. Es fundamental agregar una breve descripción de las tareas realizadas. Pocas líneas claras son suficientes. Aguilera también advierte sobre exagerar o falsear información: tarde o temprano, esos datos se verifican y pueden cortar el proceso de forma definitiva.
Finalmente, hay detalles que parecen menores, pero resultan decisivos. No incluir un número de contacto, usar un correo poco profesional o escribir mal los datos puede dejar un CV fuera de carrera.
Del mismo modo, omitir cursos, talleres o capacitaciones cortas es una oportunidad perdida, especialmente en perfiles jóvenes, donde la formación complementaria puede marcar una diferencia real.
Fuente: EXTRA







