Hablar de herencia dejó de ser un tema tabú o algo que solo preocupaba a quienes tenían grandes fortunas. Hoy, muchas familias —con patrimonios diversos, negocios, bienes en el exterior o simples ahorros— reconocen que anticiparse puede evitar más de un dolor de cabeza. Así lo asegura la firma de gestión patrimonial FDI, que advierte: improvisar suele traducirse en conflictos, gastos inesperados y situaciones de injusticia que se podrían prevenir.
Siete reglas que ayudan a anticiparse a los problemas
Juan Cruz Acosta Güemes, director de FDI, explica que ordenar la herencia no solo ayuda a proteger los bienes, sino que también es clave para mantener la armonía familiar. Para quienes quieran encarar este proceso, propone siete reglas fáciles de seguir, pensadas para reducir riesgos y sorpresas.
La primera regla es sencilla: empezar a tiempo
Muchos problemas surgen porque el tema se evita o se posterga. Hablar de herencia no anticipa lo inevitable, pero sí ayuda a dejar todo más claro y abierto a opciones.
La segunda clave es conocer realmente el patrimonio
No todos los bienes requieren las mismas decisiones. Por ejemplo, una casa, un negocio familiar o inversiones en el extranjero pueden tener consecuencias legales y fiscales distintas. Por eso, armar un inventario detallado es fundamental.
En tercer lugar, el especialista sugiere diferenciar entre propiedad y control
Es posible separar quién recibe los beneficios económicos y quién queda a cargo de las decisiones. Esta estrategia es muy usada en empresas familiares, donde fideicomisos o sociedades permiten mantener un equilibrio saludable.
La cuarta recomendación apunta a la legislación: cuando hay bienes o herederos en distintos países, pueden surgir reglas contradictorias. Por eso, anticiparse y asesorarse sobre normas locales e internacionales evita enredos legales.
La quinta regla busca equilibrar justicia y eficiencia. Repartir en partes iguales no siempre es lo mejor si eso significa perder valor o comprometer el funcionamiento de un negocio.
En sexto lugar, Acosta Güemes aconseja definir mecanismos para resolver conflictos. Pensar en árbitros, fiduciarios o incluso un consejo de familia puede evitar largas y costosas disputas judiciales.
La séptima y última regla es revisar el plan cada cierto tiempo. Las familias y los patrimonios cambian, por lo que la planificación debe actualizarse para seguir reflejando esa realidad.
Para el especialista, planificar la herencia es un verdadero acto de responsabilidad. No se trata solo de repartir bienes, sino de dejar un legado ordenado, evitar discusiones futuras y cuidar el diálogo entre todos los miembros de la familia.
Fuente: ÚH







