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Tensión en Teherán: EE.UU., crisis y miedo social

Mientras EE.UU. despliega portaaviones y Teherán responde con amenazas, la población iraní sigue marcada por miles de muertos en la reciente represión y por una economía en caída.

Manifestantes iraníes en una calle durante una protesta por el desplome del valor de la moneda, en Teherán, Irán. 8 de enero de 2026. Foto: (Stringer/WANA vía REUTERS)

 

Solo semanas después de una represión que dejó miles de muertos, la capital de Irán proyecta una imagen de aparente normalidad. Sin embargo, bajo esa superficie, muchos habitantes de Teherán dicen sentirse atrapados entre la retórica del Gobierno iraní y las amenazas militares del presidente estadounidense Donald Trump. La preocupación combina el miedo a una posible ofensiva externa con el impacto aún reciente de la violencia interna contra la disidencia.

Trump advirtió que una “armada” se dirige hacia Irán y afirmó que numerosos barcos avanzan “por si acaso”, aunque dijo preferir evitar un conflicto. El portaaviones USS Abraham Lincoln y un grupo de destructores lanzamisiles ya se encuentran a distancia de ataque. Teherán respondió con un gran cartel en la plaza Enghelab, en el centro de la capital, donde se amenaza con destruir un portaaviones de Estados Unidos. La imagen muestra la cubierta de un buque cubierta de cuerpos y manchas de sangre que se deslizan hacia el mar, acompañada de la frase “Si siembras vientos, cosecharás tempestades” en inglés y persa.

A pocas cuadras, otro cartel oficial recuerda la captura, en 2016, de un bote de la Marina estadounidense, con marinos arrodillados y las manos entrelazadas detrás de la cabeza. CNN observó ambos afiches durante una visita autorizada por el Gobierno, que ofreció una visión limitada de la vida en la ciudad, sacudida días antes por una confrontación sangrienta. En las calles, algunos residentes expresan desconfianza hacia todas las partes. Un joven, identificado como Mahsan, declaró que “todos están colaborando unos con otros contra los intereses del pueblo iraní” y que no espera “nada bueno”. Otro ciudadano, Mehdi Akbari, opinó que Trump no se atrevería a atacar y lo describió como más dado a la fanfarronería.

Trump ha reiterado que evalúa distintas opciones, incluido un ataque contra Irán, pero también ha sugerido que Teherán “quiere hablar”. Un funcionario de la Casa Blanca señaló que Estados Unidos está “abierto para hacer negocios” si el Gobierno iraní acepta ciertas condiciones previas para entablar un diálogo. Desde el lado iraní, el comandante de la Guardia Revolucionaria aseguró que sus fuerzas están “más listas que nunca, dedo en el gatillo” para responder a cualquier acción militar.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, afirmó que Irán es “más que capaz” de responder con una reacción “lamentable” ante cualquier agresión estadounidense. Sostuvo que la llegada de uno o varios buques de guerra no afecta la determinación defensiva del país y que las fuerzas armadas siguen cada movimiento para mejorar sus capacidades. Las autoridades iraníes han advertido que un eventual ataque podría derivar en acciones contra aliados de Washington en la región, mientras algunos países árabes del golfo Pérsico han pedido a Trump que evite una escalada militar.

El ejército iraní sostiene que sus capacidades y la eficiencia de sus misiles aumentaron de forma significativa tras la guerra de 12 días con Israel en junio, cuando respondió con oleadas de misiles y drones a bombardeos israelíes. Para la población, el cruce de amenazas prolonga un periodo descrito como “difícil” y “miserable”, marcado por el duelo por los miles de muertos en la represión de protestas iniciadas por dificultades económicas a finales del año pasado. La situación económica empeoró, con el rial desplomado hasta 1.500.000 por dólar, según portales locales.

La verdadera dimensión de la crisis comienza a conocerse a medida que se restablece el acceso a internet tras el apagón impuesto durante las manifestaciones. Un joven llamado Arsham recordó que, pese al riesgo, la gente debía salir para hacer compras y tareas diarias, aunque la situación era “realmente mala”. Añadió que solo ahora, con la conexión restituida, muchos iraníes están dimensionando cuántas personas fueron asesinadas. En este contexto, Teherán transita entre el miedo a un posible ataque de Estados Unidos y el impacto aún vivo de la represión interna y del deterioro económico.

Fuente: CNN Español