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La Patagonia registra su peor incendio en 20 años

El sistema Copernicus detectó valores inéditos de emisiones por incendios en Chubut, en un contexto de sequía, calor extremo y vientos intensos.

El monitoreo satelital europeo registró en enero de 2026 los niveles más altos de emisiones por incendios en la provincia de Chubut en dos décadas/ REUTERS/Matias Garay/Archivo

Enero de 2026 trajo consigo uno de los escenarios más críticos que se recuerden en la Patagonia argentina. La provincia de Chubut fue el epicentro de incendios forestales que, según registros recientes, alcanzaron su punto más alto en al menos 20 años.

El fuego arrasó con todo a su paso: más de 45.000 hectáreas fueron consumidas por las llamas, muchas de ellas dentro de áreas protegidas y zonas rurales. El Parque Nacional Los Alerces se llevó la peor parte, con más de 40.000 hectáreas quemadas. Los primeros focos aparecieron en las localidades de El Hoyo y Epuyén, justo cuando miles de turistas disfrutaban de sus vacaciones.

Detrás de estos datos está el sistema europeo Copernicus, que usa satélites para monitorear la atmósfera en tiempo real. Gracias a esa tecnología, se detectó un aumento récord en las emisiones de humo y partículas contaminantes durante este mes. La información recopilada permite comparar lo que está ocurriendo con otros años y entender mejor el impacto ambiental y en la salud.

El sistema GFAS, que forma parte de Copernicus, confirmó que lo que ocurrió en enero supera todo lo registrado en dos décadas. El fuego no solo fue intenso al inicio del mes, sino que volvió a crecer con fuerza hacia finales de enero, justo cuando las condiciones seguían siendo desfavorables: calor extremo, falta de lluvias y ráfagas de viento que avivaban las llamas.

A eso se suma un problema que lleva más de una década: una sequía persistente que deja los suelos secos y propensos a incendiarse con facilidad. En los días más críticos, la concentración de partículas en el aire se disparó, afectando la calidad del aire que respira la población.

Desde Copernicus advirtieron que los focos seguían activos al momento de cerrar el informe, y que todo depende de cómo evolucione el clima. También recordaron que respirar aire con partículas finas puede ser muy perjudicial para la salud, por lo que es clave mantener el monitoreo constante y dar acceso abierto a la información, especialmente en momentos como este.

Fuente: Infobae