Economía

Estado inicia 2026 con mayor ejecución y fuerte carga salarial

El Ministerio de Economía reporta una ejecución de G. 4,7 billones al cierre de enero. El gasto corriente y los servicios personales marcan la rigidez financiera.

El ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, y el presidente de la República, Santiago Peña. Foto: José Molinas

El Presupuesto General de la Administración Central para el ejercicio fiscal 2026 revela una hoja de ruta centrada en el gasto corriente. Con un monto total de G. 81 billones, el Estado paraguayo prioriza los servicios esenciales y la política social. Sin embargo, la estructura del gasto evidencia una fuerte concentración en el funcionamiento del aparato público. Esta distribución de recursos deja poco margen para maniobras financieras ante eventuales crisis externas.

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas, dos componentes absorben más de la mitad de los recursos asignados. Se trata de los Servicios Personales y las Transferencias, que suman G. 49,5 billones. Esta cifra representa el 61% de la torta presupuestaria total para el presente año. Por lo tanto, el Estado ratifica su posición como el principal empleador y financiador de programas de asistencia. Esta rigidez presupuestaria condiciona las posibilidades de ajuste fiscal en el corto plazo.

En la escala de prioridades sectoriales, la Educación encabeza la asignación de fondos con G. 12,7 billones. El área de Salud Pública ocupa el segundo lugar con un presupuesto de G. 10,3 billones. Por su parte, Seguridad y Defensa Nacional recibe G. 7,4 billones, mientras que Infraestructura percibe G. 6,9 billones. Este esquema busca sostener los pilares básicos de la política económica y social del Gobierno. No obstante, el financiamiento de estas áreas depende mayormente de la recaudación tributaria corriente.

¿Cómo se distribuye el gasto en Servicios Personales?

El rubro destinado a salarios públicos alcanza los G. 27,2 billones en el presupuesto actual. Estos fondos cubren las remuneraciones de docentes, personal sanitario, administrativos y efectivos de seguridad. Se consolida así como el componente más pesado del gasto corriente del país. Además, el Estado debe garantizar estos pagos de forma ininterrumpida para evitar conflictos sociales. Esta situación limita el ahorro público destinado a proyectos de desarrollo a largo plazo.

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Las transferencias, por su parte, demandan G. 22,3 billones para financiar programas sociales emblemáticos. Entre ellos destacan la pensión de adultos mayores, Tekoporã Mbarete y el sistema de alimentación escolar. Asimismo, estos recursos incluyen las jubilaciones y los aportes a los gobiernos locales de todo el país. La alta demanda de asistencia social explica el elevado peso relativo de este sector. Las autoridades enfrentan el reto de optimizar estas entregas para reducir filtraciones y mejorar el impacto.

¿Cuál es el ritmo de ejecución al inicio del año?

Al cierre de enero de 2026, el gasto público totalizó G. 4,7 billones de guaraníes ejecutados. Esto representa un incremento del 8,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, el Estado gastó G. 383.000 millones más que en enero de 2025. El rubro de Servicios Personales lideró la ejecución con un desembolso de G. 1,89 billones iniciales. Le siguieron las Transferencias con G. 1,53 billones gastados en el primer mes.

El Servicio de la Deuda Pública ocupó el tercer lugar en ejecución con G. 550.000 millones. En contraste, la Inversión Física apenas alcanzó los G. 300.000 millones de guaraníes en este arranque de ejercicio. Los bienes de consumo e insumos sumaron G. 267.000 millones adicionales al cierre mensual. Estos números confirman que el ritmo de ejecución es dinámico, pero altamente dependiente de compromisos fijos. El desafío será dinamizar las obras públicas sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

En conclusión, la economía paraguaya inicia el año con una estructura presupuestaria que prioriza lo social sobre lo productivo. Sostener el equilibrio fiscal será complejo ante el peso dominante de los servicios personales. La inversión física, clave para generar empleo, muestra cifras modestas frente al gasto operativo del Estado. El enfoque oficial para 2026 se mantiene inalterable: funcionamiento institucional y asistencia directa a sectores vulnerables. El éxito de la gestión dependerá de la eficiencia con que se administre esta rigidez financiera.

Fuente: Infonegocios