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Gentrificación en Asunción: el fenómeno que desplaza a los vecinos

Asunción cambia la chipa por el muffin: el aumento del costo del suelo y la especulación inmobiliaria expulsan a familias de barrios como Las Mercedes y Jara.

Los vecinos del barrio Las Mercedes expresan su rechazo a la proliferación de comercios gastronómicos en la zona. Foto: Silvio Rojas

Asunción está cambiando, pero a un costo que sus propios vecinos ya no pueden pagar.

Caminar hoy por la calle Padre Cardozo, en el barrio Las Mercedes de Asunción, es un ejercicio de nostalgia y asombro. Donde antes reinaba el aroma a jazmines y chipa, hoy brotan locales de vidrio con estéticas y sabores “globales”. El barrio está dejando de ser de sus vecinos para convertirse en una vitrina de Instagram.

“La gentrificación es un proceso de reconversión urbana de áreas que tienen un cierto valor y uso, en áreas que incrementan el valor del suelo a través del desplazamiento de los habitantes originales”, explica la arquitecta Melina Pekholtz.

La especialista señala que este fenómeno tiene nombre: gentrificación. No es simplemente “progreso”, es un proceso de “reconversión urbana en áreas vitales que incrementan el valor del suelo a través del desplazamiento de los habitantes originales”. En palabras simples: el barrio se vuelve tan caro que quienes nacieron allí ya no pueden pagarlo.

Asunción: los signos de una ciudad extraña

Para Pekholtz, las señales son claras y cotidianas. El paisaje se llena de “cafeterías de especialidad con el vaso a G. 30.000” y pastelerías de Instagram que venden “muffins, carrot cakes y red velvet”, productos globales que reemplazan a los comercios de toda la vida.

“Viene el café de especialidad, que cuesta G. 30.000 el vaso, la despensita ya no está y hay otra tienda que vende muffins o pastelerías de Instagram», lamenta la profesional.

Las Mercedes es el epicentro donde los vecinos ya están “en pie de guerra”. Pero Pekholtz advierte que el fenómeno es una mancha de aceite. Barrios como Ciudad Nueva, Jara y la zona del Puerto ya están en la mira de esta “incipiente gentrificación”.

Allí, la especulación inmobiliaria es “atroz”, elevando los precios de alquileres y servicios hasta expulsar a las familias hacia la periferia del área metropolitana. El impacto real no es solo visual, es humano: familias expulsadas porque el barrio se vuelve “invivible”. Los comercios tradicionales mueren y nos queda una ciudad que parece vibrante de día, pero termina siendo una “ciudad vacía” de noche.

Melina Pekholtz, arquitecta y urbanista.
Melina Pekholtz, arquitecta y urbanista.

¿Un fenómeno positivo o negativo?

La respuesta de Pekholtz es tajante: “Es negativo”. Lo es porque genera especulación y no privilegia a la gente que necesita garantías para una vivienda. Además, advierte que la ciudad está perdiendo su personalidad: “Carece de identidad porque se fabrica un producto espacial con lógicas globales que se replica en cualquier sitio”, dice.

A la proliferación de locales gastronómicos “globales” se le suma un trasfondo más oscuro: la multiplicación de las torres de cristal. Aunque vemos grúas por toda la ciudad, Pekholtz advierte algo preocupante: “Hay una sobreoferta de edificios de lujo para una demanda que no existe”. Muchos de estos departamentos permanecen vacíos.

La gentrificación de Las Mercedes se visibiliza en la transformación urbana de la zona con la proliferación de locales gastronómicos y edificios renovados en una zona anteriormente residencial.

“No quiero generalizar, porque no todos los edificios que se están construyendo provienen de un proceso de lavado de activos, pero sí hay muchos”, aclara.

Según la arquitecta, parte de este crecimiento desmedido no responde a una necesidad de vivienda, sino a que el sector de la construcción es “muy susceptible de hacer un lavado de dinero rápido y fácil”. Se construye para mover capital, no para que la gente viva.

El papel de las autoridades municipales

¿Qué hace la Municipalidad de Asunción ante esto? Lejos de protegernos, el gobierno municipal actúa en base a “excepciones” al plan regulador, señala la entrevistada. Esta “complicidad” permite cambiar las reglas de juego a mitad del partido, lo que nos permite “dudar de la ética” de nuestras autoridades municipales, afirma.

“Esto denota una complicidad o una transa para acceder a esas excepciones”, dice la profesional. Cuando no se respeta la planificación y se cambian las reglas para favorecer torres donde deberían ser zonas residenciales, se pierde la ética urbana, señala.

Ante el avance de esta identidad que estaría en venta, Pekholtz señala que no hay una política pública de apoyo para viviendas de costo medio o bajo. La solución pasa por exigir reglas claras y una planificación real que no se venda al mejor postor. La organización barrial es el único escudo, como demuestra la experiencia de grupos locales, como “Salvemos Las Mercedes”.

Fuente: Luis López Nery Huerta para ABC Color