Víctor Morel. Gentileza
Cada 30 de abril, el mundo celebra el Día Internacional del Jazz. En Paraguay, esta fecha encuentra una escena activa que crece con fuerza y talento propio. El jazz paraguayo alberga figuras icónicas como Carlos Schvartzman, Lobito Martínez y Toti Morel. Detrás de esta movida aparece hoy una generación creativa con proyección internacional que opera fuera del radar mediático. El género sobrevive gracias a la autogestión y la pasión de sus principales impulsores locales.
Víctor Morel es baterista, docente y productor de proyectos que posicionan al jazz paraguayo. Morel creció en un entorno artístico marcado por su padre, el reconocido músico Toti Morel. Recibió su primera batería a los cinco años y aprendió el oficio desde la infancia. Durante su adolescencia tocó rock, buscando cualquier excusa para formar parte de un grupo. A los 20 años ingresó al Centro Cultural Paraguayo Americano bajo la dirección de Remigio Pereira.
Desde 2011, Morel integra Joaju Cuarteto, agrupación que celebra 15 años de trayectoria este año. Con este grupo recorrió escenarios de Sudamérica y Europa, editando cuatro discos hasta la fecha. Para este 2026, la banda prepara nuevas producciones que refuerzan su vigencia en el circuito musical. Una de las propuestas más esperadas es el homenaje a los 80 años de Maneco Galeano. Este material se presentará en junio junto al reconocido cantante Ricardo Flecha.
El Ensamble Palito Miranda constituye otro frente importante para la difusión del género en el país. Este proyecto rinde homenaje al recordado saxofonista y educador paraguayo con lanzamientos de alta calidad. En 2022, el ensamble editó un disco en formato vinilo y ahora prepara un nuevo álbum. El material saldrá en octubre y estará dedicado al maestro Remigio Pereira por su aniversario número 80. Estas iniciativas demuestran cómo el jazz local dialoga constantemente con la música paraguaya.
Además de su labor artística, Morel trabaja intensamente en la producción de eventos culturales específicos. En 2014, fundó Sincopas Producciones junto al periodista David Meza para profesionalizar el ámbito del jazz. La productora nació ante la necesidad de crear festivales y espacios para los músicos que editaban discos. Gracias a este esfuerzo surgió el Jazz Day, evento anual que celebra la identidad del género. Esta plataforma ayudó a demostrar que el jazz atrae a un público joven y curioso.
Morel asegura que el jazz genera una conexión inmediata cuando se vive en directo en Asunción. La improvisación y la interacción entre los músicos logran sorprender a quienes nunca escucharon el género. Sin embargo, el principal desafío actual no es la falta de audiencia, sino la escasez de escenarios. Tras la pandemia, cerraron varios clubes que funcionaban como puntos de encuentro esenciales para los artistas. Los músicos hoy distinguen entre acompañar eventos corporativos y tocar en teatros o clubes especializados.
La falta de lugares permanentes limita el desarrollo artístico y la construcción de un mercado sólido. A esto se suma la menor presencia en radios frente a géneros masivos como la cumbia. Aun así, la escena responde con una creatividad que mezcla el jazz con sonidos tradicionales paraguayos. Morel destaca el trabajo de músicos como Juanjo Corbalán, Pedro Martínez, José Villamayor y Cristina Bitiusca. Estos artistas fusionan la improvisación con el arpa paraguaya y diversos ritmos nacionales.
Ese cruce cultural renueva el género y permite ampliar la base de seguidores en el país. El jazz paraguayo dialoga naturalmente con el soul, el funk, el hip hop y el folklore. Esta versatilidad se convierte en una oportunidad para los intérpretes que buscan sonidos más contemporáneos y diversos. La identidad local se fortalece mediante estas mezclas que rescatan el repertorio tradicional desde una óptica moderna. El talento paraguayo logra así una voz propia que resuena con autenticidad en cada presentación.
En el ámbito personal, Morel obtuvo recientemente el patrocinio de la prestigiosa marca japonesa Canopus Drums. Esta distinción es una de las más importantes dentro de la escena del jazz a nivel mundial. El sponsoreo reconoce la calidad profesional del baterista paraguayo y su impacto en el circuito internacional actual. Es un logro que posiciona al músico y, por extensión, al talento nacional en escenarios globales. El jazz paraguayo sigue sonando con fuerza, superando barreras y conquistando nuevos espacios de expresión artística.
Fuente: Infonegocios
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