San Miguel Arcángel: cómo nació la oración de León XIII

El relato sobre su origen fue difundido por el exorcista Gabriele Amorth a partir del testimonio de un sacerdote cercano al Vaticano.

Cada 29 de septiembre, los católicos recuerdan a San Miguel Arcángel. Una de las devociones más conocidas vinculadas a esta fecha es la oración a San Miguel Arcángel escrita por el papa León XIII. El texto surgió en la década de 1880 como una petición de protección para la Iglesia frente al mal.

No existe un relato histórico definitivo sobre el hecho exacto que motivó al pontífice. Sin embargo, la tradición señala que León XIII habría tenido una visión relacionada con Satanás. Este episodio fue posteriormente narrado por el exorcista italiano Gabriele Amorth en su libro “Habla un exorcista”.

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Amorth recogió el testimonio del sacerdote Domenico Pechenino, quien aseguró haber presenciado un episodio inusual durante una celebración religiosa. Según su relato, León XIII levantó repentinamente la cabeza y quedó observando fijamente un punto sobre el celebrante. Pechenino describió al pontífice con una expresión de temor y asombro.

El origen de la oración a San Miguel Arcángel

De acuerdo con ese testimonio, León XIII se dirigió luego a su despacho privado. Poco después pidió la presencia del secretario de la Congregación de Ritos. El Papa le entregó un escrito y ordenó que fuera impreso y enviado a todos los obispos diocesanos del mundo.

El documento contenía una súplica dirigida a San Miguel Arcángel. La oración pedía protección contra el demonio y solicitaba la intervención del “príncipe de las milicias celestiales”. En 1886, el texto fue incorporado a las denominadas “oraciones Leoninas”, que ya eran recitadas después de la misa desde 1884.

Según la tradición mencionada por Amorth, León XIII habría visto y escuchado imágenes vinculadas al demonio. El relato señala que Satanás desafiaba a Dios y afirmaba que podía destruir la Iglesia si recibía tiempo y poder suficientes. También habría pedido un periodo de 100 años para ejercer una mayor influencia sobre el mundo.

La devoción a San Miguel continúa entre los fieles

La oración permaneció vinculada a la práctica litúrgica hasta antes de las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II. Aun así, los fieles católicos pueden continuar rezándola de manera privada como parte de su devoción personal a San Miguel Arcángel.

El texto comienza con la invocación: “San Miguel Arcángel, defiéndenos de la pelea”. Luego pide protección contra “la maldad y las asechanzas del demonio” y solicita que San Miguel, como príncipe de las milicias celestiales, actúe frente a los espíritus malignos. La plegaria concluye con el tradicional “Amén”.

Fuente: EXTRA

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