Cerro Porteño cayó ante 2 de Mayo en barrio Obrero y se hunde en el Clausura

El Ciclón sufrió otro tropiezo en La Nueva Olla frente al orden táctico del Gallo y agrava su presente futbolístico.

Cerro Porteño cayó 2-0 ante Sportivo 2 de Mayo en La Nueva Olla, por la fecha 13 del torneo Clausura. El Ciclón volvió a decepcionar en barrio Obrero con una actuación sin claridad, intensidad ni contundencia. La derrota expuso nuevamente los problemas futbolísticos y físicos que arrastra el equipo dirigido por Gustavo Costas.

El conjunto de Pedro Juan Caballero ganó con orden defensivo y aprovechó las debilidades del local. Eduardo Ledesma apostó por cinco defensores, cuatro mediocampistas y un delantero. Ese esquema cerró espacios y permitió al Gallo golpear en los momentos decisivos. Tobías Cervera y Alan Gómez marcaron los tantos de una victoria construida con eficacia.

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La llegada de Costas había renovado la expectativa de una recuperación azulgrana, pero los partidos fueron debilitando esa ilusión. Frente a 2 de Mayo, Cerro tampoco mostró una transformación visible. Las dificultades para generar peligro volvieron a combinarse con una definición deficiente. El equipo adelantó sus líneas, aunque ese movimiento no produjo las respuestas necesarias.

Cerro Porteño recibe un golpe temprano

El visitante necesitó menos de diez minutos para abrir el marcador. Matías Moya inició una buena acción y Alan Gómez participó en la elaboración. Tobías Cervera completó la jugada con la definición del 1-0. El golpe temprano obligó al Ciclón a buscar una reacción ante un adversario preparado para defender con orden.

Cerro intentó responder, pero Jonatan Torres y Pablo Vegetti no encontraron el toque final en sus intervenciones. Las aproximaciones quedaron sin premio y alimentaron la frustración del local. La falta de efectividad volvió a pesar en un equipo que necesitaba convertir para modificar el desarrollo. El dominio territorial tampoco alcanzó para desarmar al conjunto visitante.

Diez córners sin peligro y pocas alternativas

La presencia de Iturbe desde el arranque no dio el resultado esperado. Su rendimiento estuvo lejos de las exigencias del encuentro. También las lesiones y la conformación del plantel condicionaron las alternativas de Costas. El dato del primer tiempo resumió las limitaciones colectivas: Cerro dispuso de diez tiros de esquina y ninguno generó una situación realmente peligrosa.

En la segunda etapa, el Gallo sostuvo su estructura y esperó los espacios que dejaba el rival. No necesitó modificar demasiado su propuesta para conservar la ventaja. Luego, un contragolpe permitió a Alan Gómez marcar el 2-0. La transición ofensiva castigó otra vez a Cerro y dejó el encuentro prácticamente sentenciado ante la falta de reacción azulgrana.

La Copa Paraguay como oportunidad de reacción

Cerro tuvo la pelota por momentos, pero esa posesión no se tradujo en superioridad. La diferencia entre controlar el balón y manejar el partido quedó expuesta en su propia cancha. El marcador reflejó el desarrollo: 2 de Mayo defendió con seguridad y resolvió sus ataques. El Ciclón acumuló esfuerzos sin profundidad y terminó atrapado en sus dificultades.

La Copa Paraguay aparece ahora como una oportunidad de reivindicación para un equipo golpeado por sus actuaciones en el campeonato local. Sin embargo, esa competencia no oculta las carencias mostradas en el Clausura. Para aspirar a una recuperación, Cerro necesita recuperar claridad, energía y carácter. Ante el Gallo, esas respuestas volvieron a faltar en barrio Obrero.

Fuente: ABC Color

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