Premio Nobel de la Paz para Navi Pillay en medio de tensiones globales

La jurista sudafricana fue distinguida en Núremberg mientras Washington aplica sanciones a la justicia penal internacional.

La jurista sudafricana Navi Pillay, de 85 años, fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz durante una conferencia celebrada en Alemania. El anuncio se realizó en el histórico Tribunal de Núremberg, un lugar especialmente significativo para una abogada que ha dedicado buena parte de su vida a la justicia internacional. La distinción llega en medio de crecientes presiones contra los tribunales encargados de investigar y juzgar crímenes internacionales.

El reconocimiento también pone de relieve la importancia del derecho internacional en un momento marcado por las tensiones con Estados Unidos e Israel, cuyos gobiernos han cuestionado la legitimidad de las cortes internacionales. En ese contexto, el premio busca reafirmar el papel de la justicia como una herramienta fundamental para alcanzar y preservar la paz.

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Pillay fue jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) y alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En 2025 supervisó un informe sobre las acciones de Israel en Gaza, en el que se concluyó que se había cometido genocidio en ese territorio. Durante el encuentro con sus colegas, la jurista incluso bromeó con la posibilidad de compartir el galardón con Donald Trump.

Sanciones de Washington contra la Corte Penal Internacional

Poco después del anuncio, el gobierno de Donald Trump dio a conocer nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional. El organismo rechazó las medidas y las calificó como un grave ataque a su independencia. La tensión no era nueva: varios fiscales de la CPI ya habían sido sancionados por Estados Unidos en 2024, tras las órdenes de arresto emitidas contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también endureció su postura y prometió desmantelar la corte, a la que acusó de emprender una guerra contra su país. Frente a estas declaraciones, el Comité Nobel defendió la importancia del derecho internacional para mantener la paz y lamentó que jueces y fiscales sean castigados por cumplir con sus responsabilidades.

Desde Jerusalén, Netanyahu manifestó su rechazo al reconocimiento otorgado a Pillay. El primer ministro acusó a la jurista de difundir falsedades sobre Israel y aseguró que el Comité Nobel había perdido su brújula moral. Hasta ese momento, Trump no se había pronunciado públicamente sobre la premiación.

Una trayectoria judicial marcada por la lucha contra el apartheid

Navi Pillay nació en Durban, Sudáfrica, durante el régimen del apartheid. Pese a las restricciones raciales de aquella época, logró estudiar Derecho en una universidad que admitía a personas no blancas. Durante su formación conoció los Juicios de Núremberg, que despertaron su interés por la justicia penal internacional y marcaron buena parte de su carrera.

Sus primeros años como abogada estuvieron ligados a la defensa de activistas perseguidos por el régimen sudafricano. Denunció las torturas cometidas contra presos políticos y luchó para garantizar que personas encarceladas, entre ellas Nelson Mandela, pudieran acceder a representación legal.

En 1995 hizo historia al convertirse en la primera mujer no blanca en ocupar un puesto como magistrada del Tribunal Superior de Sudáfrica. Posteriormente, se incorporó al Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde participó en decisiones que sentaron precedentes sobre la violencia sexual como crimen internacional y la propaganda utilizada para promover el genocidio.

Entre 2003 y 2008 formó parte de la Corte Penal Internacional. Más recientemente, ha participado en procedimientos relacionados con Myanmar ante la Corte Internacional de Justicia. A lo largo de su trayectoria, Pillay ha intervenido en algunos de los procesos judiciales más importantes relacionados con violaciones graves de los derechos humanos.

Un reconocimiento dedicado a las víctimas de crímenes internacionales

Durante su discurso en la histórica Sala 600 del Tribunal de Núremberg, Pillay dedicó el reconocimiento a quienes han sobrevivido a crímenes internacionales y a las personas que trabajan para que estos hechos no queden impunes.

La jurista también destacó el significado personal de recibir la noticia en ese lugar, donde se celebraron los juicios contra los principales responsables de los crímenes del nazismo tras la Segunda Guerra Mundial. Para Pillay, el escenario representa el compromiso de la comunidad internacional con una justicia capaz de exigir responsabilidades incluso a quienes ejercen el poder.

Fuente: CNN

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