La violencia sexual contra mujeres registra niveles preocupantes, según alertó la Organización de Estados Americanos (OEA). La advertencia fue realizada por Luz Patricia Mejía, secretaria técnica del mecanismo de seguimiento de la Convención de Belém do Pará.
Durante su visita a Asunción, Mejía afirmó que en el país existen “grandes niveles de violencia sexual” y psicológica. Señaló que, pese a avances legislativos, persisten factores sociales que dificultan la erradicación del problema.
Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) refuerzan la preocupación. Un 61 % de mujeres mayores de 18 años reportó haber sufrido violencia sexual al menos una vez. Además, el 78 % declaró haber sido víctima de algún tipo de violencia de género.
Subregistro y normalización de la violencia sexual
Mejía advirtió que muchos casos de violencia sexual no se denuncian. Atribuyó esto a la estigmatización que enfrentan las víctimas y a patrones culturales arraigados. Según explicó, existe una “naturalización” de prácticas que constituyen violencia.
También destacó la problemática del embarazo infantil. “Cuando hablamos de embarazo infantil, estamos hablando de una cifra muy alta”, afirmó. Sostuvo que este fenómeno refleja violencia dirigida contra niñas.
La funcionaria señaló que la violencia sexual “no está tan penalizada socialmente”. Indicó que no existe un costo social significativo para quienes cometen estos hechos. Además, mencionó la falta de respuestas inmediatas por parte del sistema.

Criadazgo y vulnerabilidad de niñas indígenas
El mecanismo de la OEA también puso foco en la situación de niñas indígenas. Mejía indicó que este grupo está sobrerrepresentado en los casos de violencia de género. Afirmó que el desafío es aún mayor en contextos de vulnerabilidad.
Por otro lado, cuestionó la persistencia del criadazgo en Paraguay. Definió esta práctica como “violenta e indigna”. Según datos de la ONG Global Infancia, al menos 47.000 niños fueron afectados hasta 2011.
Mejía sostuvo que el criadazgo forma parte de una cultura social arraigada. Consideró que una ley no es suficiente para erradicarlo. Enfatizó la necesidad de prevención y de una transformación cultural sostenida.
Fuente: ABC Color







