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Banco’i: la escuela que resiste sin luz ni agua en Cordillera

A 80 kilómetros de Asunción, una escuela sostiene la educación de 22 alumnos en una isla donde aún no llegan servicios básicos.

Resistencia. Los padres esperan que sus hijos puedan seguir estudiando.. Foto: Tamara Celano.

La escuela de Banco’i, ubicada en la comunidad de Banco Yparaguaymi, en Arroyos y Esteros, Departamento de Cordillera, continúa funcionando pese a la falta de energía eléctrica y agua potable. En esta isla rodeada por los ríos Yparaguaymi, Paraguay y Manduvirá viven unas 22 familias, poco más de 70 personas, que enfrentan diariamente las dificultades del aislamiento y la escasa presencia estatal.

Cada lunes, el profesor Cirilo Mazacotte inicia una extensa travesía para llegar a la Escuela Básica Nº 10.260 Banco Yparaguaymi. El recorrido comienza en el kilómetro 50 de la Ruta PY03 General Elizardo Aquino y combina motocicleta, caminata y un viaje de aproximadamente 30 minutos en una embarcación conocida como “Peque-Peque”. Debido al costo del traslado, permanece toda la semana en la institución y duerme sobre un colchón dentro de una de las aulas.

La escuela atiende actualmente a 22 estudiantes. De ellos, 17 cursan el primero y segundo ciclos en modalidad multigrado bajo la enseñanza de Mazacotte. Otros cinco alumnos integran la primera promoción de séptimo grado de la comunidad. La institución fue creada en 1936 por pobladores y, tras años de abandono, reabierta en 1982.

Banco’i: educación en medio del aislamiento

La profesora Silvina Rojas Ovelar también realiza un largo trayecto para llegar hasta la escuela. Desde Itapirú se traslada hasta Puerto Naranjahái y luego navega una hora y media por río. Ante la falta de infraestructura suficiente, desarrolla clases bajo un árbol utilizando una pequeña pizarra. Cuando llueve, las actividades se trasladan a una capilla ubicada junto al local escolar.

Mazacotte destaca la fortaleza de los habitantes de la comunidad. “La vida de resiliencia que tiene esta comunidad es impresionante. Eso a mí me da fuerzas para poder venir con mucho amor, compromiso y responsabilidad a estar con ellos. Porque ellos se merecen”, expresó el docente.

Hambre Cero enfrenta dificultades por falta de energía

La falta de electricidad también afecta la implementación del programa Hambre Cero. Aunque la escuela dispone de un panel solar, la batería no tiene capacidad suficiente para mantener en funcionamiento el congelador, lo que provoca que parte de los alimentos se descompongan.

Además, las propias familias deben colaborar económicamente para garantizar el transporte de los productos hasta la isla. “Para que llegue Hambre Cero, los padres ponen G. 10.000 a la semana para que el flete baje a un puerto”, explicó Mazacotte. A pesar de las limitaciones, la comunidad logró importantes avances.

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Gracias a donaciones obtenidas tras la difusión de un video en redes sociales, los estudiantes participaron por primera vez en el desfile por el Día de la Patria en Arroyos y Esteros. También fueron invitados a conocer Itaipú Binacional, una experiencia especial para niños que aún viven en una comunidad donde la energía eléctrica sigue siendo una promesa pendiente.

Fuente: ÚH