Salud

Guía segura ante un derrame de mercurio

Un accidente con un termómetro médico libera vapores invisibles de metal líquido. Conocé los errores comunes a evitar y el protocolo de desecho correcto.

Imagen referencial.

Un termómetro de mercurio roto requiere una respuesta rápida y ordenada dentro del hogar. El accidente libera un metal líquido que puede evaporarse y contaminar el aire interior, por lo que no debe tratarse como un hecho menor.

La primera medida consiste en ventilar el ambiente, aislar la zona y evitar la dispersión del mercurio. También importa actuar sin aspiradora, escoba ni trapeador, ya que estos métodos aumentan el riesgo de exposición.

El mercurio puede formar vapores invisibles a temperatura ambiente. El mayor problema aparece con la exposición repetida en interiores cerrados o mal ventilados. Por eso, la limpieza debe hacerse con calma, método y materiales adecuados.

Primeros pasos ante un termómetro de mercurio roto

Tras la rotura, se debe cerrar el acceso al ambiente afectado. La recomendación apunta especialmente a niños y mascotas, porque pueden entrar en contacto con las gotas o pisarlas sin notar el riesgo.

Luego, hay que abrir ventanas hacia el exterior para favorecer la ventilación. Si es posible, también conviene apagar la calefacción y evitar el uso de aire recirculado.

No se debe caminar sobre la zona contaminada. Las gotas de mercurio pueden fragmentarse y desplazarse por el piso, lo que complica la limpieza posterior.

Errores que aumentan el riesgo de exposición

La aspiradora no debe usarse bajo ningún motivo. Este aparato puede calentar el mercurio y convertirlo en partículas más fáciles de dispersar en el aire.

Tampoco se debe usar escoba o trapeador. Ambos elementos rompen las gotas en partes más pequeñas y las distribuyen por una superficie mayor.

Otro error frecuente es lavar en el lavarropas ropa, trapos o paños que tocaron mercurio. Esa práctica puede contaminar el equipo y trasladar el problema a otros textiles.

Mercurio líquido, imagen ilustrativa.
Mercurio líquido, imagen ilustrativa.

Cómo recoger el mercurio de manera más segura

Antes de iniciar la limpieza, se deben usar guantes. Luego, hay que reunir cartón rígido, una linterna, cinta adhesiva y un frasco con tapa. Lo ideal es que el frasco sea de vidrio.

La linterna debe colocarse a ras del piso para ubicar las gotas. El mercurio brilla, por lo que puede detectarse mejor con iluminación directa y baja.

Después, las gotas deben juntarse con dos cartones. El movimiento debe ser suave, hasta formar una gota mayor y facilitar su recolección.

Los restos pequeños pueden levantarse con cinta adhesiva, como la cinta de embalar. Todo debe colocarse dentro del frasco: gotas, cinta, cartón usado y vidrio roto.

El recipiente debe cerrarse de forma hermética. También se puede cubrir el contenido con agua para reducir la evaporación. Al terminar, la zona debe limpiarse con papel húmedo. Ese papel debe ir al mismo frasco o a una bolsa sellada.

Cuándo pedir ayuda profesional o médica

Si el mercurio cayó sobre alfombra, madera porosa o rendijas, el riesgo aumenta. En esos casos, puede quedar atrapado y evaporarse durante varios días.

La recomendación más prudente es no resolverlo sin asistencia. Se debe consultar a un servicio local de residuos peligrosos, a la autoridad ambiental o municipal, o a un profesional en remediación.

Cuando una parte de la alfombra queda contaminada, puede recomendarse retirar y desechar el sector afectado. La decisión debe tomarse con orientación especializada.

El mercurio y el vidrio contaminado deben tratarse como residuo peligroso. No deben tirarse a la basura común ni al desagüe.

También corresponde pedir ayuda médica si hubo exposición en un espacio pequeño y cerrado. Los síntomas de alerta incluyen dolor de cabeza, náuseas, tos, irritación de garganta y mareos.

Al consultar, se debe mencionar de forma explícita la exposición a vapores de mercurio. Si los síntomas son intensos, la situación requiere atención de emergencia.

La regla central es clara: ventilar, aislar, recoger sin aspirar y desechar como residuo peligroso. Estos pasos permiten controlar un accidente doméstico sin pánico y sin minimizar el riesgo.

Fuente: ABC Color