Los actores paraguayos ante la IA enfrentan un debate que combina tecnología y precariedad laboral. La inteligencia artificial ya puede replicar voces, rostros e interpretaciones. Sin embargo, en Paraguay, el sector artístico aún reclama derechos básicos, reconocimiento legal y mejores condiciones de trabajo.
El debate ganó fuerza tras una campaña de la Asociación Argentina de Actores y Actrices. En Argentina, figuras como Ricardo Darín, Guillermo Francella y Gustavo Garzón advirtieron sobre los riesgos del uso de IA en el audiovisual. En Paraguay, la discusión toma otro rumbo. Aquí, los artistas todavía buscan protección laboral mínima.
Desde la Unión de Actores del Paraguay (UAP), la actriz y secretaria del gremio, Lourdes Torres, sostuvo que la prioridad sigue siendo aprobar el proyecto de ley del artista. El borrador ya fue entregado a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC). No obstante, el proceso continúa estancado.
Actores paraguayos ante la IA y sus derechos
Torres afirmó que el objetivo central es que los actores sean reconocidos como trabajadores. También señaló la falta de tarifarios y condiciones laborales claras. A esto se suma la ausencia de ratificación del Tratado de Pekín, que protege derechos de propiedad intelectual de artistas audiovisuales.
Para la actriz, esa falta de protección deja al sector expuesto. “Sin eso estamos absolutamente desprotegidos frente a la explotación digital de nuestras interpretaciones”, afirmó. El riesgo ya no parece lejano. La pregunta es quién controla el uso de una voz, un rostro o una actuación generada o replicada por sistemas digitales.
“Mi imagen, mis expresiones y mi voz son mis herramientas de trabajo.”
⚖️ Regulemos el uso de la Inteligencia Artificial.
Expresamos la necesidad urgente de establecer regulaciones claras que protejan el trabajo artístico y garanticen transparencia frente al público. pic.twitter.com/McqMMOkcUk
— Asociación Argentina de Actores (@actoresprensa) May 20, 2026

La actuación como experiencia humana
Torres defendió el valor humano del oficio. Señaló que el actor conserva escucha activa, reacción espontánea, vulnerabilidad emocional, empatía y una presencia física única. También remarcó que la actuación ocurre en el cuerpo y la voz. Para ella, esa experiencia genera una conexión real con el público.
El director y dramaturgo Agustín Núñez, de El Estudio, coincidió en ese punto. Explicó que ser actor requiere comprender la condición humana, la psicología, la sociología y la antropología.
Por su parte, la actriz María Liz Barrios sostuvo que la IA puede servir como herramienta. También puede ayudar en efectos visuales o escenas de riesgo. Pero marcó un límite: “Nuestra materia es nuestro cuerpo y nuestra voz”. Además, recordó una carencia local: en Paraguay, muchos actores ni siquiera cuentan con seguro médico.
Fuente: ÚH







