Gran porcentaje de jóvenes sufre exclusión en el sistema educativo

Un estudio reveló que una gran cantidad de jóvenes en situación de vulnerabilidad no accede a una educación que ayude a insertar en el mundo laboral en Paraguay. Si bien existen programas para la inclusión educativa y laboral, estos no abastecen.

Adolescentes del interior del páis Foto: Revista Acción.

La situación educativa de muchos jóvenes que se encuentran en estado vulnerable es preocupante, ya que las oportunidades para culminar y acceder a estudios o trabajos bien remunerados, son escasas.

La psicóloga, master en investigación e intervención psicosocial, Claudia Spinzi, junto con la  licenciada en políticas sociales Andrea Wehrle explicaron a RDN la investigación que realizaron sobre la inclusión educativa de jóvenes en situación de vulnerabilidad. 

El estudio reveló que un alto porcentaje de jóvenes están excluidos del sistema educativo y laboral en Paraguay y que si bien existen programas para incluir a esta población estas no cuentan con sistemas evaluativos que ayuden a seguir avanzando.

Casi 55,6 % entre 15 y 29 años no asiste actualmente a una institución educativa, si separamos por rangos, vemos que de 15 a 19 años es el 30,1% no asiste a una institución de enseñanza, lo que aumenta drásticamente si acrecentamos el rango de edad, de 20 a 24 años el porcentaje es de 67,5% y de 25 a 29 años de 85,2 %, según indican estudios recientes.

En cuanto a la encuesta permanente de hogar de 2015; de los jóvenes que abandonan la educación formal, el 66,4% manifiesta que lo hizo por motivos económicos,  las mujeres abandonaron a causa de las responsabilidades del hogar, y cómo tercer motivo se encuentran razones relacionadas a la oferta educativa.

En relación a dicho escenario, las investigadoras decidieron analizar los programas de inclusión y las políticas que educativas si han dado o no resultados.

Según los resultados obtenidos, existen programas desde el gobierno pero no son los suficientes para abarcar a toda la población más necesitada, pero lo más resaltante es que no cuentan con evaluaciones de los “programas de inclusión”.

Así también se detectó que “algunos” jóvenes que acceden a dichos programas, si bien trataron de acudir a las instituciones educativas, desertaron de nuevo, a causa de varios inconvenientes, como por ejemplo el difícil acceso desde el hogar a las instituciones.

 

Según lo indagado estos programas no favorecen a disminuir la segregación, ya que solo se aprende una labor y no va de la mano con la educación formal, por lo que no facilita la inclusión educativa (Abiétar, 2017).

La investigación puede servir para ver cómo responder las necesidades y motivaciones de la juventud para un proceso inclusivo y participativo.

Lic. Andrea Wehrle y M.A. Claudia Spinzi