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Salud como derecho: ¿Qué te hacen, APS?

Un incidente violento en un centro de USF de Itauguá pone en evidencia el estado crítico de la salud pública en Paraguay.

Foto: Gentileza

La crisis en la Atención Primaria de Salud (APS) en Paraguay ha alcanzado un punto crítico. Un reciente incidente en una Unidad de Salud Familiar (USF) en Itauguá, Central, donde una agente comunitaria fue agredida físicamente por una profesional de su equipo, ha puesto en evidencia las tensiones y el descontento que se viven en estos espacios de atención médica.

El hecho ocurrió hace semanas cuando Pancha Riveros Osorio, agente comunitaria, habría sido golpeada con un aparato para toma de presión arterial por una colega. Una foto de Riveros con la nariz partida circula por las redes, siendo un fuerte testimonio del estado crítico en el que se encuentran las y los trabajadores de la salud pública en Paraguay.

Según una denuncia anónima realizada por un trabajador de salud, la violencia manifestada en este incidente es solo la punta del iceberg de una serie de problemas que aquejan a los trabajadores de la salud en las USF. Sobrecarga de tareas administrativas, escasez o falta de medicamentos, imposición de tareas fuera de las unidades y una burocratización excesiva son solo algunos de los desafíos a los que se enfrentan diariamente.

La denuncia también señala una preocupante distancia cada vez mayor entre los trabajadores de las USF y la comunidad a la que sirven. A pesar de que el lema original de la APS es “Cerca de la gente”, la realidad parece ser todo lo contrario. Los trabajadores se ven obligados a realizar tareas administrativas que les alejan de su labor comunitaria y asistencial, dejando a muchas personas sin la atención médica que necesitan.

Las largas filas en los hospitales, problema señalado por el presidente Peña, son en gran medida resultado de esta situación. Las personas que no encuentran respuesta en la USF se ven obligadas a buscar atención en los hospitales, sobrecargando aún más estos centros de salud.

Además de estas dificultades, los trabajadores de las USF denuncian la falta de canales de comunicación con sus superiores. Según la denuncia anónima, los jefes simplemente dan órdenes a través de grupos de Whatsapp que luego bloquean cerrando cualquier posibilidad de diálogo, lo que impide aclarar dudas, opinar o proponer ideas.

La situación se agrava aún más cuando se considera la distribución de vacunas con fechas de vencimiento próximas. Los trabajadores de las USF son obligados a aplicar estas vacunas “a como de lugar”, lo que los convierte en “basureros” de las vacunas, en palabras del denunciante.

La crisis en la Atención Primaria de Salud es una amenaza para el derecho a la salud de la población paraguaya. Este incidente violento y la denuncia anónima que lo acompaña deberían servir como un llamado a la reflexión sobre el estado de la salud pública en Paraguay.

Es necesario tomar medidas urgentes para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de las USF y garantizar la atención médica de calidad para todos los ciudadanos.