San Ignacio Guazú, reconocida como cuna histórica del fútbol

La declaración destaca relatos históricos sobre indígenas que jugaban con los pies y utilizaban una pelota elaborada con resina, conocida como mangái.

La Cámara de Diputados reconoció a San Ignacio Guazú como cuna histórica del fútbol en Paraguay. El pleno aprobó un proyecto de declaración que otorga a esta ciudad de Misiones la distinción de “Ciudad Cuna del Balompié”. La iniciativa fue presentada por los diputados Carlos María Arrechea y Arnaldo Valdez.

El reconocimiento busca visibilizar las investigaciones nacionales sobre los orígenes del juego de pelota con los pies. También pretende despertar el interés de las nuevas generaciones por este antecedente cultural. El proyecto destaca el papel de las reducciones jesuíticas y de las comunidades guaraníes en la historia del deporte.

La argumentación parlamentaria se apoya en estudios de docentes e historiadores locales. Estos investigadores sitúan las primeras prácticas en las reducciones jesuíticas fundadas desde 1609. Los antecedentes describen reuniones posteriores a las celebraciones religiosas, donde los indígenas disputaban partidos utilizando principalmente los pies.

San Ignacio Guazú y los antecedentes históricos del fútbol

El documento menciona escritos de los sacerdotes Joaquín Peramás y José Cardiel, elaborados durante el siglo XVIII. Según esos relatos, los guaraníes demostraban una notable habilidad para impulsar la pelota con los pies. Esta forma de juego se diferenciaba de las prácticas europeas de la época, donde predominaba el uso de las manos.

La declaración también incorpora elementos lingüísticos y botánicos de esa tradición. La pelota utilizada era denominada mangái y se fabricaba con resina extraída de un árbol del mismo nombre. Estos detalles son presentados como parte del sustento histórico que vincula a San Ignacio Guazú con el desarrollo temprano del balompié.

Investigaciones respaldan la distinción legislativa

La exposición de motivos cita publicaciones del diario vaticano L’Osservatore Romano, además de ensayos sociológicos e investigaciones del lingüista Bartomeu Meliá. El texto también aclara que San Ignacio Guazú fue fundada casi noventa años antes que la reducción de San Ignacio Miní, ubicada actualmente en Argentina.

El proyecto aprobado tiene carácter declarativo y no crea obligaciones jurídicas ni presupuestarias para las instituciones públicas. Sin embargo, representa un reconocimiento del Poder Legislativo a la comunidad de San Ignacio Guazú. Además, destaca el trabajo de quienes investigaron la contribución de las misiones jesuíticas y de los pueblos guaraníes a la memoria cultural y deportiva.

Fuente: 1000 Noticias

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