La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) presentó un estudio que promete aliviar al 91% de los usuarios residenciales, pero lo hace a costa de castigar a un grupo minoritario con incrementos que superan el 235%. La propuesta, presentada como una “redistribución tarifaria progresiva”, evidencia una fuerte disparidad que reabre el debate sobre la justicia en el sistema energético paraguayo.
Aunque el presidente del ente, Félix Sosa, aseguró que el ajuste no se aplicará este año, el esquema ya fue diseñado para generar USD 95 millones adicionales al año, lo que demuestra que la intención no es solo equilibrar costos, sino aumentar la recaudación. Bajo el discurso de “cuidar a los sectores de bajos recursos”, la ANDE plantea una transferencia de carga económica desde los usuarios pequeños hacia los grandes consumidores, en un modelo que termina penalizando el uso intensivo de energía.
El plan se centra en la tarifa residencial de baja tensión. Según el documento técnico, quienes consumen hasta 700 kWh/mes —más de 1,4 millones de clientes— verían una leve reducción o estabilidad en sus facturas. Sin embargo, a medida que aumenta el consumo, las subas se disparan de manera desproporcionada.
En el tramo de 1501 a 2000 kWh, la tarifa subiría un 31,5%, y para quienes consumen entre 3001 y 3500 kWh, el incremento alcanzaría un 93,9%. El golpe más fuerte recaerá sobre los usuarios que superen los 5000 kWh/mes, que pagarían 235,9% más, pasando de G. 435 a G. 1.462 por kWh. Un hogar con consumo alto pasaría de pagar G. 3 millones a casi G. 9,9 millones mensuales.

La ANDE justifica la medida como una forma de “recuperar el descuento progresivo” aplicado a los sectores de bajo consumo y de aumentar el aporte del 10% en la facturación residencial. Sin embargo, el argumento económico contrasta con el impacto real: un esquema que premia parcialmente a algunos usuarios, mientras castiga con dureza a otros, sin diferenciar entre capacidad de pago ni eficiencia energética.
El supuesto ahorro para los consumidores medios tampoco resulta significativo. Por ejemplo, un hogar con 700 kWh mensuales solo vería un descuento de G. 43.000, equivalente al 14,8%, un beneficio modesto frente a los aumentos extremos del otro segmento.
Fuente: ABC Color







