Estados Unidos atraviesa una de las caídas más pronunciadas en su ritmo de crecimiento poblacional desde comienzos del siglo XX. Entre julio de 2024 y junio de 2025, la población aumentó apenas 0,5%, según estimaciones de la Oficina del Censo. Se trata de una tasa similar a los mínimos registrados durante la pandemia de covid-19 y solo comparable, en el registro histórico, con episodios como la Gran Depresión o la combinación de la gripe española y la Primera Guerra Mundial.
La oficina estadística atribuye esta desaceleración, principalmente, a la fuerte caída de la migración internacional neta, es decir, la diferencia entre quienes ingresan y quienes salen del país. Christine Hartley, subdirectora de la división de Estimaciones y Proyecciones, señaló que nacimientos y muertes se mantuvieron relativamente estables.
Por lo tanto, identificó a la migración como el factor determinante del menor crecimiento. La migración neta pasó de 2,7 millones de personas en 2023-2024 a 1,3 millones en 2024-2025, una reducción calificada de “histórica”.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se consolidaron políticas migratorias más restrictivas . Se consolidaron las condiciones para otorgar visas de estudio y trabajo, así como el acceso a las solicitudes de asilo y refugio.
Además, reforzó las deportaciones de migrantes en situación irregular y revirtió mecanismos de protección temporal como el TPS o el parole humanitario.
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Las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza reflejan una fuerte caída de los intentos de ingreso: en febrero de 2025 se registraron 28.613 “encuentros”, poco más del 12% de los reportados en el mismo mes de 2024.
Análisis del Brookings Institution indican que Estados Unidos se encamina hacia una migración internacional neta negativa, algo no visto desde 1971. Para 2025, se estima que el saldo migratorio ya se ubicó entre -295.000 y -10.000 personas, con proyecciones aún negativas para 2026.
Expertos desglosan el panorama
Los expertos advierten que este cambio tiende a desacelerar la creación de empleo y el crecimiento económico. Calculan que la menor inmigración puede reducir el gasto de los consumidores y restar entre 60.000 y 110.000 millones de dólares al PIB en un período de dos años.
En el plano demográfico, el demógrafo William Frey subraya que la reducción sostenida de la migración acelerará el envejecimiento de la población estadounidense. Aunque alrededor del 15% de los habitantes nació en el extranjero, los inmigrantes y sus hijos representan cerca del 28% de los menores de 18 años.
Según el especialista, este grupo ha sido clave para compensar la caída de la natalidad y sostener el tamaño de la población joven en edad de trabajar. Una menor llegada de extranjeros implicaría, por tanto, menos jóvenes y una fuerza laboral más estancada.
Frey sostiene que la inmigración ha sido un componente central del dinamismo económico y de la proyección internacional de Estados Unidos. A su criterio, un escenario de población más reducida y envejecida limitaría la capacidad del país para innovar, competir y conectarse con una economía global impulsada por generaciones jóvenes.
En ese contexto, los estudios resaltan que las decisiones sobre migración no solo tendrán efectos en la estructura demográfica, sino también en el desempeño productivo y en el lugar de Estados Unidos en el sistema internacional en las próximas décadas.
Fuente: BBC Mundo







