El fin de los fondos discrecionales de Itaipú acorrala a Peña

El Gobierno de Santiago Peña enfrenta la finalización de los recursos asignados por la binacional, mientras la ANDE mantiene su déficit estructural en redes eléctricas.

La caja paralela de Itaipú utilizada por el Gobierno de Santiago Peña para financiar proyectos estatales llegará a su fin en cinco meses. El esquema fenecerá el próximo 31 de diciembre tras el vencimiento de los recursos extraordinarios conseguidos en la última negociación con Brasil. Esta situación apura al Poder Ejecutivo paraguayo para avanzar en la revisión del Anexo C en un escenario de alta incertidumbre técnica.

El mecanismo garantiza un flujo de 650 millones de dólares anuales manejados fuera del Presupuesto General de la Nación en Paraguay. Dichos ingresos sirvieron para financiar obras viales, viviendas, colegios, hospitales, patrulleras y más de siete mil becas universitarias. Con un Presupuesto Nacional completamente deficitario, esos fondos otorgaron un alivio económico clave a las finanzas públicas paraguayas.

El manejo directo de las partidas impulsó la presencia constante de ministros como Claudia Centurión en la inauguración de proyectos financiados por la binacional. No obstante, mientras la administración central utilizaba los recursos fuera de los controles ordinarios, la ANDE quedaba desprovista de capital para infraestructura. El 55 % de las inversiones eléctricas estatales quedó sujeto a créditos de organismos internacionales.

Los costos operativos y el límite fijado por Brasil

El dinero entregado a Paraguay proviene de elevar la tarifa energética a 19,28 USD/kW-mes, costo transferido operativamente a la entidad binacional. El acuerdo suscrito en abril de 2024 entre Peña y Luiz Inácio Lula da Silva fue calificado originalmente como una conquista histórica. Sin embargo, el Acta de Entendimiento fijó que desde el 1 de enero de 2027 la tarifa responderá exclusivamente al costo operativo real.

Sin los gastos asignados a programas sociales, los analistas estiman que la tarifa debería situarse en torno a los USD 10/kW-mes. La inclusión previa de rubros especiales servía como argumento administrativo para evitar una reducción sustancial de la energía producida. A la fecha, las negociaciones sobre el texto definitivo del Anexo C permanecen estancadas entre las delegaciones diplomáticas.

Cesión de energía y escenarios para la negociación

Paraguay recibe menos de USD 200 millones al año por la cesión de la energía no utilizada a Brasil. De acuerdo con datos publicados por El Prisma, ese mismo volumen energético podría alcanzar un valor cercano a USD 1.000 millones en el mercado libre. La catedrática Christine Folch señala que las gestiones locales carecen de una propuesta articulada de desarrollo industrial.

Frente a la expiración de los plazos, el equipo paraguayo busca atar un nuevo pacto al financiamiento de obras de infraestructura. Entre los proyectos principales figura la instalación de una planta fotovoltaica flotante sobre el embalse de la margen derecha. Por su parte, la postura brasileña insiste en eliminar los costos no operativos del cálculo tarifario general.

Fuente: El Prisma

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