Niño quedó con la cabeza atrapada en una olla en Minga Guazú

La familia acudió al cuartel de bomberos, donde los voluntarios utilizaron maniobras manuales para retirar el utensilio.

Un niño de cinco años quedó con la cabeza atrapada en una olla mientras jugaba en Minga Guazú, departamento de Alto Paraná. Sus familiares intentaron resolver la situación, pero no consiguieron retirar el utensilio de cocina. Ante el riesgo de lastimarlo, decidieron solicitar ayuda al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Minga Guazú, compañía K 122.

La familia llegó al cuartel alrededor de las 18:20 del martes, según relató el bombero voluntario René Rejala. El pequeño tenía la cabeza introducida en el recipiente y no podía liberarse por sus propios medios. Los rescatistas recibieron al niño y comenzaron a evaluar cómo retirar la olla sin provocarle lesiones.

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De acuerdo con el testimonio de sus familiares, todo comenzó durante un momento de juego. El niño introdujo la cabeza dentro de la olla, pero después no consiguió sacarla. La situación llevó a sus familiares a buscar asistencia especializada para evitar que el pequeño resultara herido durante los intentos de liberarlo.

Bomberos de Minga Guazú evitaron utilizar herramientas de corte

Una vez en el cuartel, los voluntarios analizaron las características del recipiente y las posibilidades de intervención. Su principal objetivo era retirar la olla sin afectar la integridad física del niño. Por ese motivo, descartaron emplear herramientas de corte, que podrían representar un riesgo debido a la cercanía del objeto con su cabeza.

En su lugar, los bomberos optaron por realizar maniobras manuales para conseguir la liberación. El procedimiento permitió retirar el utensilio sin ocasionar lesiones al pequeño. De esta manera, la intervención concluyó sin necesidad de recurrir a equipos de corte ni a otros procedimientos que pudieran comprometer su seguridad.

René Rejala explicó que los bomberos suelen atender situaciones relacionadas con objetos atascados en distintas partes del cuerpo. Entre los casos habituales mencionó anillos que quedan atrapados en los dedos. También reciben pedidos de auxilio cuando niños introducen las manos u otras extremidades en espacios pequeños y después no pueden retirarlas.

Un rescate poco habitual para los voluntarios

Sin embargo, el episodio registrado en Minga Guazú resultó diferente a las intervenciones que normalmente realiza la compañía K 122. Según comentó Rejala, nunca antes le había tocado participar en un procedimiento para retirar una olla de la cabeza de un niño.

El caso terminó con la liberación del pequeño y sin lesiones reportadas durante el rescate. La intervención estuvo a cargo de los bomberos voluntarios de Minga Guazú, quienes respondieron al pedido de asistencia de la familia. El procedimiento se realizó mediante maniobras manuales, luego de descartar el uso de herramientas de corte.

Fuente: ABC Color

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