La fragilidad como indicador de Alzheimer y demencia fue identificada por científicos de 11 países como una herramienta clave para detectar deterioro cognitivo. El hallazgo surge de un estudio internacional enfocado en adultos mayores de América Latina.
La investigación, publicada en Alzheimer’s & Dementia, fue liderada por el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez. Participaron expertos de América Latina, Estados Unidos y Europa.
El estudio concluye que medir la fragilidad permite identificar con alta precisión a personas con Alzheimer o demencia frontotemporal. Este avance resulta relevante en la región, donde el acceso a diagnósticos complejos es limitado.
¿Qué es la fragilidad y por qué importa?
La fragilidad no solo implica debilidad física. También refleja la acumulación de problemas de salud físicos, mentales y funcionales en una persona.
Según el investigador Agustín Ibáñez, “la fragilidad es una forma de envejecer acelerada, simple, clínica y accesible de medir”. El indicador se construye con datos rutinarios como presión arterial, medicamentos, estado de ánimo y memoria.
En América Latina, el 21% de los adultos mayores presenta fragilidad. Sin embargo, hasta ahora no se había estudiado su impacto en el cerebro de personas con demencia.
Cómo funciona el índice y qué reveló el estudio
Los científicos analizaron datos de 3.461 personas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Los participantes fueron clasificados como sanos, con Alzheimer o con demencia frontotemporal.
El índice de fragilidad incluyó 32 variables clínicas. Cada una se evaluó entre 0 y 1 generando un promedio que refleja la carga de salud de cada individuo.
Mediante inteligencia artificial y resonancias magnéticas, los investigadores lograron distinguir a personas sanas de pacientes con Alzheimer con un 85% de precisión. En el caso de demencia frontotemporal, la precisión alcanzó el 88%.
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El estudio también mostró que mayor fragilidad se asocia con pérdida de materia gris en el cerebro. Las áreas afectadas varían según el tipo de demencia.
Expertos destacaron que este método permite identificar pacientes sin recurrir a estudios complejos. No obstante, el análisis no diferencia con precisión entre tipos de demencia y presenta limitaciones al no incluir biomarcadores.
Fuente: Infobae







