El comercio fronterizo paraguayo atraviesa una crisis profunda debido a la severa recesión económica que afecta actualmente a la Argentina. El turismo de compras se desplomó en ciudades estratégicas como Encarnación y Ciudad del Este por la falta de liquidez. Los comerciantes locales describen el escenario actual como una “terapia intensiva” que amenaza la estabilidad de los negocios fronterizos. Esta situación deriva directamente del encarecimiento del costo de vida y el deterioro del poder adquisitivo en el país vecino.
Pese a las ventajas competitivas de precios en locales paraguayos, los ciudadanos argentinos ya no disponen de capital suficiente. Los vendedores de Encarnación admiten que la actividad comercial representa hoy apenas un 30% en comparación con el año pasado. Esta caída drástica de las ventas genera una preocupación creciente entre los gremios que dependen exclusivamente del flujo de visitantes. Por este motivo, diversos sectores comerciales ya iniciaron pedidos de auxilio y medidas de contingencia al Gobierno Nacional.
Las ciudades argentinas limítrofes, como Posadas, Clorinda y Puerto Iguazú, también enfrentan desafíos por sus desventajas competitivas iniciales. Sin embargo, el fenómeno mutó de una migración de capitales hacia Paraguay a una parálisis generalizada del consumo regional. La falta de dinero circulante en las provincias argentinas frena cualquier intención de compra, incluso ante precios más convenientes. Este escenario configura una crisis binacional que afecta tanto a los recaudadores fiscales como a los propietarios de pequeñas empresas.
Medidas impositivas en Misiones y Formosa
Ante la crisis, el gobierno de la provincia de Misiones anunció la exención del Impuesto sobre los Ingresos Brutos. Esta medida beneficia directamente a las pymes en los puestos de control fronterizos conocidos como “aduanas paralelas”. La disposición regirá por un año en los puntos estratégicos de El Arco, en Posadas, y Centinela, en San José. El objetivo principal es reducir la carga impositiva que históricamente desalentaba la permanencia de capitales dentro del territorio argentino.
Se estima que esta decisión evitará que unos USD 10 millones se destinen a pagos a cuenta durante el 2025. Unas 17.000 pymes dejarán de abonar estos anticipos tributarios para intentar sostener su operatividad en un contexto recesivo. La medida representa también una señal política de presión desde la gobernación de Misiones hacia el gobierno de Javier Milei. Buscan desesperadamente frenar la migración de inversiones hacia Paraguay mediante la reducción de costos impositivos locales que asfixian la producción.
Por su parte, en Formosa la situación es igualmente crítica debido a la caída en la recaudación por consumo. En las zonas limítrofes, la canasta familiar de los formoseños se compone actualmente en un 70% de productos paraguayos. No obstante, la provincia registró una caída del 6,2% en las transferencias automáticas nacionales durante el primer cuatrimestre del 2026. Este deterioro de los ingresos fiscales refleja la fuerte restricción económica que impacta en los bolsillos de todos los habitantes.
Intervención de la DNIT en Itapúa
La restricción fiscal y el menor poder adquisitivo terminan impactando de forma directa en los comercios del lado paraguayo. A menor capacidad de gasto en Argentina, disminuyen proporcionalmente las transacciones realizadas en los locales de la ciudad de Encarnación. Esta interdependencia económica regional muestra su faceta más frágil ante la actual inestabilidad financiera del país vecino. La falta de dólares y pesos disponibles anula el atractivo que anteriormente generaba el diferencial cambiario para los compradores.
Debido al agravamiento de la situación en Encarnación, el titular de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) tomó acciones. Óscar Orué envió una comitiva especial al departamento de Itapúa para intervenir en áreas que resultan sensibles actualmente. La prioridad institucional es abordar la problemática de las incautaciones de mercaderías realizadas en los puestos fronterizos argentinos. Estas acciones por parte de las autoridades del vecino país limitan todavía más la llegada de turistas de compras.
Además de las gestiones diplomáticas y operativas, la comitiva de la DNIT se enfoca en combatir el contrabando de productos básicos. La preocupación principal radica en el ingreso ilegal de tomate, papa y cebolla, que distorsiona los precios del mercado interno. Estas intervenciones buscan proteger a los productores nacionales mientras se intenta mitigar el impacto de la crisis fronteriza. La presión sobre los puntos de control aumentó significativamente para evitar que la informalidad empeore el cuadro económico.
La combinación de recesión argentina, medidas fiscales desesperadas y controles fronterizos más rígidos configura un panorama incierto para el 2026. Los comerciantes paraguayos dependen ahora de una recuperación del consumo en Argentina que todavía no muestra señales claras de reactivación. Mientras tanto, las instituciones paraguayas intentan ordenar el flujo comercial para evitar el colapso total de las ventas en el sur. El monitoreo de la actividad en los puentes internacionales será clave para determinar el futuro de miles de puestos de trabajo.
Fuente: LPO







