Las mujeres Ava Guaraní lograron el reconocimiento oficial de la comunidad Ka’aguy Puku ante el Instituto Nacional del Indígena. El avance marca un paso clave para familias que enfrentaron años de exclusión, falta de tierras y múltiples carencias en Alto Paraná.
La comunidad está asentada en las afueras de Santa Fe del Paraná. Allí viven 65 familias, unas 170 personas, en un espacio reducido y con limitaciones para sostener su vida cotidiana. El reconocimiento ante el INDI importa porque valida su representación comunitaria y abre una vía formal para reclamar derechos básicos.
El proceso fue impulsado principalmente por las propias mujeres de Ka’aguy Puku. Ellas decidieron organizarse y avanzar con gestiones ante la falta de respuestas. La lideresa Miguelina Santacruz, de 37 años, asumió un rol central y se convirtió en voz de la comunidad.
Mujeres Ava Guaraní avanzan tras años de exclusión
Ka’aguy Puku arrastra una historia de despojo territorial desde generaciones anteriores. Sus montes fueron reemplazados por plantaciones mecanizadas. Además, parte de su territorio ancestral quedó afectado por transformaciones profundas en la región.
Ese proceso dejó a muchas familias sin tierras suficientes para producir alimentos. También redujo sus posibilidades de sostener formas tradicionales de vida. En ese contexto, las mujeres asumieron la defensa de sus familias y de su identidad cultural.
Reconocimiento ante el INDI abre nuevos reclamos
El material señala que muchas personas de la comunidad no sabían leer ni escribir. Otras no tenían documentos y quedaban expuestas ante posibles abusos. Miguelina Santacruz decidió ponerse al frente al observar esas condiciones.
La comunidad recibió apoyo del proyecto Mujeres indígenas del Paraguay en acción, con respaldo de Aecid Paraguay, dentro del programa Kuña ñe’ẽ rape. Ese acompañamiento fortaleció las gestiones, facilitó el conocimiento de derechos y ayudó a avanzar con los trámites.
Aunque el reconocimiento no resuelve todos los problemas, permite exigir formalmente mejores condiciones de vida, acceso a tierras aptas para producir alimentos y mayor protección de la identidad cultural.
Fuente: D. News







