Salud

Día del Cáncer en Sangre: síntomas que no debés ignorar

Leucemia, linfoma y mieloma son enfermedades distintas, pero pueden iniciar con señales poco específicas que conviene observar si persisten varias semanas.

Pruebas de sangre. Foto: ConSalud.es

El cáncer en sangre vuelve a estar en foco cada 28 de mayo, en el marco de una jornada internacional de concientización. La fecha busca visibilizar enfermedades como leucemia, linfoma y mieloma. Su importancia radica en que muchas veces se detectan tarde, porque sus primeras señales se confunden con cansancio, estrés o cuadros comunes.

El Día Mundial del Cáncer en Sangre no fue decretado por Naciones Unidas. Surgió como una iniciativa internacional impulsada por organizaciones vinculadas al trasplante de médula ósea y registros de donantes. El objetivo es promover información sobre estos cánceres y destacar la importancia de ampliar los registros de donación.

La fecha recuerda tres puntos centrales. Muchos pacientes necesitan quimioterapia, otras terapias o trasplante de células madre hematopoyéticas. Además, la compatibilidad para donar es poco frecuente. Por eso, los registros de donantes resultan claves para aumentar oportunidades de tratamiento.

Cáncer en sangre no es un solo diagnóstico

La expresión cáncer en sangre funciona como término general, pero no define una enfermedad única. Leucemia, linfoma y mieloma comparten relación con el sistema hematológico o inmunitario. Sin embargo, afectan células distintas, comienzan en lugares diferentes y requieren tratamientos específicos.

La leucemia suele iniciarse en la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. Allí, células anormales desplazan la producción sana. Puede ser aguda o crónica, y su abordaje cambia según el subtipo. El linfoma se origina en el sistema linfático, como ganglios, bazo y otros tejidos. Suele manifestarse con aumento de ganglios, aunque también puede comprometer órganos internos.

Síntomas del cáncer en sangre que conviene observar

El mieloma múltiple afecta a las células plasmáticas y se instala en la médula ósea. Sus señales frecuentes incluyen dolor óseo, anemia, infecciones repetidas y, en algunos casos, compromiso renal. En este tipo de enfermedad, el dolor en espalda o costillas y la fragilidad ósea requieren evaluación médica.

Las señales iniciales pueden ser silenciosas o poco específicas. Cansancio persistente, falta de aire al esfuerzo y palidez pueden relacionarse con anemia. También pueden aparecer infecciones frecuentes, moretones sin golpes claros, sangrado de encías o nariz, puntitos rojos en la piel, fiebre sin foco, sudoración nocturna y pérdida de peso no buscada.

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Ningún signo confirma por sí solo un cáncer. Pero si persisten semanas, se repiten o aparecen juntos, se recomienda consulta médica y análisis de sangre, como un hemograma.

 Fuente: ABC Color