El presidente de la República, Santiago Peña, fortalece actualmente su estrategia para atraer a nuevos empresarios brasileños mediante misiones oficiales constantes. El Gobierno paraguayo busca captar capitales extranjeros resaltando la estabilidad macroeconómica nacional y la baja carga impositiva. Estos encuentros se multiplican en estados vecinos estratégicos mientras Brasil atraviesa un complejo escenario político y electoral. La delegación insiste en ofrecer reglas claras para fomentar el desarrollo industrial y comercial seguro.
Las reuniones incluyen a directivos de firmas de Mato Grosso del Sur, Bahía, Santa Catarina y el estado de Paraná. Estos movimientos diplomáticos y comerciales ocurren mientras se negocia la apertura total del Puente de la Integración. El objetivo es posicionar al país como un aliado confiable para la expansión de las industrias brasileñas. Para ello, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) lidera presentaciones técnicas sobre las ventajas competitivas locales existentes.
Santiago Peña sostuvo ante los representantes gremiales que Paraguay desea ser un socio previsible y abierto al capital externo. Durante un encuentro con la Federación de Industrias de Mato Grosso del Sur (FIEMS), se expuso el potencial nacional. El mandatario enfatizó que la previsibilidad económica es el eje central de su gestión para atraer proyectos de inversión. Estas gestiones buscan capitalizar el interés de grupos que analizan trasladar parte de su producción al territorio paraguayo.
Acciones con empresarios brasileños y sectores estratégicos
En esta cruzada participan el jefe de gabinete, Javier Giménez, y el canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano. También integran el equipo el ministro de Industria, Marco Riquelme, junto al viceministro Javier Viveros y el titular del Mades, Rolando de Barros. Los funcionarios apuntan a rubros como la bioenergía, la logística, la construcción y la producción de alimentos. Estos sectores son considerados fundamentales para fortalecer la infraestructura y generar empleo genuino en diversos departamentos del país.
Recientemente, una delegación de 30 inversores de Santa Catarina visitó la sede de la Unión Industrial Paraguaya (UIP). El propósito fue conocer detalladamente el ecosistema económico y explorar oportunidades en tecnología, servicios y autopartes. Varias empresas que ya operan en el mercado local evalúan actualmente ampliar sus capitales e instalaciones productivas. Este interés demuestra que el modelo paraguayo resulta atractivo frente a las variaciones impositivas propuestas en el país vecino.
El ministro Marco Riquelme mantiene contactos permanentes con líderes industriales del estado de Bahía para evaluar proyectos de agronegocio. La construcción civil también figura como una prioridad en las carpetas de inversión que analiza el sector privado. Estos acercamientos se dan con una alta densidad informativa para facilitar la toma de decisiones corporativas rápidas. La apertura hacia el capital extranjero es una herramienta clave para diversificar la matriz productiva de la nación.
¿Cómo afecta el escenario político del Brasil a la inversión?
Toda esta actividad empresarial coincide con un momento político crítico para el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario busca reducir la ventaja que mantiene Flávio Bolsonaro de cara a las próximas elecciones de octubre. El oficialismo brasileño anunció reformas tributarias estructurales que generan cierta incertidumbre en los círculos de negocios regionales. Ante este panorama, muchos inversores perciben mayor intervencionismo estatal y miran con atención las condiciones favorables del Paraguay.
En paralelo, las discusiones sobre la operatividad plena del Puente de la Integración siguen siendo un tema central de agenda. Esta obra es vital para dinamizar el intercambio comercial y logístico entre ambas naciones en la zona fronteriza. Recientemente, comisiones técnicas de ambos gobiernos se reunieron para evaluar los avances necesarios para su habilitación oficial. Sin embargo, la infraestructura todavía no cuenta con una inauguración formal a pesar de su gran relevancia para el transporte internacional.
Analistas sugieren que la demora en la habilitación del paso responde a una falta de interés político de los actuales presidentes. El proyecto del puente fue una iniciativa impulsada originalmente por las administraciones de Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro. Esta circunstancia genera una percepción de desapego institucional hacia una obra que hoy resulta fundamental para los gremios. No obstante, el flujo de inversiones brasileñas hacia Paraguay continúa creciendo bajo la gestión directa del presidente Santiago Peña.
Fuente: LPO







