Asunción sobre rieles: a 29 años del adiós al tranvía

Desde los carros tirados por mulas hasta las unidades eléctricas, el tranvía acompañó durante generaciones la vida cotidiana de los asuncenos.

Durante décadas, el tranvía de Asunción formó parte del paisaje y de la rutina de miles de ciudadanos. Estudiantes, trabajadores, vendedores y familias utilizaban sus diferentes líneas para desplazarse por la capital. El sistema cerró definitivamente en noviembre de 1997, poniendo fin a una historia de aproximadamente 125 años.

Sus orígenes se remontan a 1872. Según el investigador ferroviario Constantino Lisandrini, James Horrocks reutilizó rieles ferroviarios para conectar la Estación Central, en inmediaciones de la Plaza Uruguaya, con el Puerto de Asunción. Los primeros coches eran arrastrados por mulas y caballos, mediante el denominado sistema de “tracción a sangre”.

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Con el tiempo aparecieron nuevas concesiones y recorridos hacia diferentes sectores. Hubo servicios vinculados a Francisco Morra, Ogilie Campbell, Francisco Terlizzi y Silvio Andreuzzi. Los tranvías llegaron hacia Villa Morra, Tacumbú y San Lorenzo. Incluso Concepción contó desde 1897 con el Tramway Albertini, considerado el único servicio tranviario fuera de Asunción.

El tranvía eléctrico transformó Asunción

El gran salto ocurrió el 7 de julio de 1913, cuando comenzó a funcionar el servicio eléctrico. El presidente Eduardo Schaerer participó del viaje inaugural. Posteriormente, el sistema alcanzó sectores como Sajonia, Villa Morra, Las Mercedes, Recoleta, Artigas y Calle Última. Para 1930 ya existían siete servicios en zonas céntricas, además de conexiones hacia otros puntos.

El tranvía también tuvo usos particulares. Una de sus líneas prestaba servicios funerarios hasta el cementerio de la Recoleta. Había coches diferenciados para transportar féretros de adultos, jóvenes y niños. Familias enteras también utilizaban las unidades para asistir a misa, mientras otras personas las aprovechaban para movilizar mercaderías.

Antes del inicio del servicio del tranvía eléctrico, estos eran movidos por caballos o mulas en distintos puntos de la ciudad.
Gentileza.

El sistema comenzó a perder protagonismo con los cambios urbanos y el crecimiento del parque automotor. La modificación del sentido de circulación de varias calles en 1945 afectó numerosos trayectos. En 1948 fue nacionalizada la Compañía Americana de Luz y Tracción (CALT), mientras que desde 1966 el servicio quedó bajo la Administración del Transporte Eléctrico (ATE).

La Línea 5 fue la última sobreviviente

Después de una interrupción total en 1973, el servicio regresó en 1975 mediante la Línea 5, que finalmente se convirtió en la última en funcionamiento. Durante los años noventa también circularon unidades donadas por Bélgica. Sin embargo, el deterioro de las vías, la falta de mantenimiento y la baja operatividad terminaron haciendo insostenible el sistema.

Tranvías también ofrecían servicios fúnebres durante sus años activos en el siglo XX. En la imagen, se observan las carrozas fúnebres que se trasladaban hasta Recoleta.
Gentileza.

En noviembre de 1997 llegó el cierre definitivo. Antiguos usuarios todavía recuerdan los viajes con nostalgia: desde estudiantes que terminaban sus tareas en las mesas de los coches hasta vendedores que transportaban sus productos. Para muchos, volver a tener un tranvía representaría recuperar parte de aquella Asunción tranquila en la que el sonido de los rieles acompañaba diariamente a la ciudad.

Fuente: ÚH

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