Acariciar a un perro podría reducir la respuesta al estrés

Investigadores observaron que el contacto físico con las mascotas puede moderar la reacción del organismo frente a nuevos momentos de presión.

Acariciar a un perro podría ayudar al organismo a responder con menor intensidad ante nuevas situaciones de estrés, según una investigación científica. El estudio, desarrollado por la Universidad de Innsbruck, en Austria, examinó cómo influye el contacto físico con las mascotas después de momentos de tensión. Los resultados fueron publicados en la revista científica Biological Psychology.

La investigación contó con 64 personas que participaron acompañadas de sus propios perros. Los científicos observaron que las caricias no aceleraron la recuperación inmediata después de una actividad estresante. Sin embargo, identificaron diferencias en las respuestas cardíacas y cerebrales cuando los participantes enfrentaron una segunda situación de presión.

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Para generar estrés, los voluntarios respondieron preguntas de cultura general y resolvieron operaciones matemáticas con tiempo limitado. Durante las pruebas, recibieron observaciones críticas sobre su desempeño mediante una videollamada. Los investigadores buscaban reproducir situaciones en las que una persona siente que está siendo evaluada por otros.

¿Cómo influye acariciar a un perro en el estrés?

Después del primer ejercicio, los participantes permanecieron cinco minutos junto a sus mascotas. En una condición podían acariciarlas libremente, mientras que en otra solo podían observarlas y hablarles. Durante el procedimiento, los especialistas registraron la frecuencia cardíaca, sus variaciones y la actividad cerebral.

Los resultados mostraron que acariciar a un perro no eliminó inmediatamente el estrés. La recuperación inicial fue similar en ambas condiciones. No obstante, quienes tuvieron contacto físico con sus animales presentaron una respuesta cardíaca menos intensa durante la siguiente prueba.

También se observaron mayores variaciones entre los latidos del corazón y un incremento de las ondas alfa cerebrales. Estos indicadores pueden relacionarse con una menor activación fisiológica. Las investigadoras Vanessa Kaufmann y Annett Schirmer señalaron que el contacto podría ayudar a moderar las reacciones del organismo ante nuevos desafíos.

El efecto de las caricias necesita más investigaciones

Otro aspecto identificado fue la diferencia entre las sensaciones personales y las mediciones fisiológicas. Algunos participantes continuaban sintiéndose nerviosos, aunque sus registros cardíacos y cerebrales mostraban una respuesta menos intensa. Esto sugiere que los cambios corporales no siempre son percibidos conscientemente.

Sin embargo, los científicos aclararon que los resultados son preliminares y necesitan confirmación. La investigación incluyó una muestra reducida y poco diversa, compuesta por 51 mujeres y 13 hombres. Además, las especialistas recordaron que el contacto físico debe ser agradable para el animal y no debe imponerse cuando muestra incomodidad.

Fuente: Infobae

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