Papá, mamá y sus dos hijos dieron el sí en una misma boda en el Chaco

La pareja postergó su matrimonio por motivos económicos y pudo cumplir su deseo gracias al apoyo de la Fundación Santa Librada.

Una boda comunitaria en el Chaco permitió que Carlos Pintos, de 66 años, y Valencia Moreira, de 63, finalmente se casaran. La pareja llevaba 43 años de convivencia y compartió la ceremonia con dos de sus cuatro hijos. El matrimonio se celebró en la parroquia Santa María de Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón. Ambos formaron parte de las 37 parejas que participaron de la actividad organizada con apoyo de la Fundación Santa Librada.

Carlos y Valencia siempre habían querido formalizar su unión, pero las dificultades económicas postergaron ese proyecto durante décadas. La oportunidad llegó mediante la iniciativa comunitaria, que facilita matrimonios a parejas sin recursos suficientes para afrontar los gastos. Además, la decisión familiar estuvo impulsada por sus propios hijos, quienes también participaron de la ceremonia.

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“Tenemos cuatro hijos y dos de ellos también se casaron, nos insistieron y ahí fue que decidimos también”, relató Carlos al diario Extra. Explicó que sus hijos los animaron a dar ese paso después de tantos años. La pareja también quiso recordar a sus padres fallecidos, quienes tenían una profunda tradición católica. Para ambos, la celebración representó una manera de honrar esa memoria.

Boda comunitaria reunió a dos generaciones de una familia

La ceremonia incluyó a Carlos Pintos, de 31 años, y su pareja Deysi Fernández, de 37. También contrajeron matrimonio Nelson Pintos, de 35 años, y Prisciliana Flores, de 32. Ambas parejas ya compartían una vida en común antes de participar de la celebración religiosa. Así, padres e hijos pudieron formalizar sus respectivas uniones durante una misma jornada.

El padre de familia explicó que sus creencias religiosas también influyeron en la decisión. Recordó que sus padres eran muy católicos y consideró importante cumplir ese deseo familiar. Según expresó, el matrimonio significó una bendición para su hogar y una forma de mantener presentes las enseñanzas recibidas.

Por su parte, Valencia destacó el cariño y la atención que su esposo mantuvo durante los años de convivencia. Recordó que, al comenzar la relación, Carlos solía regalarle flores y tener gestos especiales. También contó que él siempre valoró su sencillez, su bondad y sus habilidades culinarias.

La Fundación Santa Librada financia matrimonios desde 2017

Valencia recordó entre risas que su tallarín fue uno de los platos que conquistaron a Carlos. Durante su vida juntos, él se dedicó a la agricultura, mientras ella permaneció en el hogar criando a sus cuatro hijos. Ambos construyeron su familia antes de concretar el matrimonio que habían postergado por razones económicas.

La Fundación Santa Librada organizó y financió más de 7.000 uniones en Paraguay desde 2017. Su colaboración incluye los gastos del matrimonio civil, vestidos, trajes y anillos. Además, proporciona tortas y bocaditos para cada pareja. Ese acompañamiento permitió celebrar las 37 uniones realizadas en Mariscal Estigarribia.

Fuente: EXTRA

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