La maldición del Chevrolet Caprice alcanza a Santiago Peña

Cubas y Lugo tampoco utilizaron el descapotable en sus asunciones y dejaron el poder antes de completar sus mandatos.

La llamada maldición del Chevrolet Caprice blanco volvió a instalarse en el debate público tras la crisis política de Santiago Peña. El presidente paraguayo evitó utilizar el histórico descapotable durante su investidura del 15 de agosto de 2023. La decisión recordó una creencia popular relacionada con mandatarios que no completaron sus periodos constitucionales.

La historia adquirió nueva repercusión después de que Peña presentara su renuncia, en medio del escándalo financiero de Ueno Bank. Sin embargo, su dimisión quedó sin resolución parlamentaria por falta de cuórum y continúa el proceso de juicio político. La situación reavivó las comparaciones con Raúl Cubas Grau y Fernando Lugo, quienes tampoco utilizaron el vehículo presidencial.

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Durante su asunción, Peña eligió un Rolls-Royce Corniche II negro para trasladarse junto a su esposa, Leticia Ocampos. Ambos participaron del tradicional tedeum en la Catedral Metropolitana de Asunción. Según relató el mandatario, había obtenido el automóvil mediante una rifa por la que pagó G. 1.000. El vicepresidente Pedro Alliana utilizó otro Rolls-Royce Corniche II, pero blanco.

La maldición del Chevrolet Caprice y sus antecedentes

La superstición sostiene que los presidentes que prescinden del Chevrolet Caprice blanco enfrentan dificultades para terminar sus mandatos. Raúl Cubas Grau no utilizó el descapotable durante su investidura de 1998. Su gobierno concluyó en 1999, cuando renunció a raíz de la crisis política conocida como el Marzo Paraguayo.

Fernando Lugo tampoco recurrió al vehículo durante su asunción presidencial de 2008. El exmandatario eligió un jeep militar para la ceremonia. Cuatro años después, en junio de 2012, fue destituido mediante un juicio político. Ambos antecedentes alimentaron la creencia sobre una supuesta relación entre el automóvil y las salidas anticipadas del poder.

En contraste, Andrés Rodríguez, Juan Carlos Wasmosy y Luis González Macchi utilizaron el Chevrolet Caprice durante ceremonias presidenciales. La tradición también fue mantenida por Nicanor Duarte Frutos, Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez. Todos completaron sus respectivos periodos gubernamentales, circunstancia que contribuyó a popularizar la leyenda.

El origen del histórico descapotable presidencial

El Chevrolet Caprice modelo 1967 fue adquirido a finales de los años sesenta por Mario Abdo Benítez, padre del expresidente. El automóvil fue importado desde Brasil y posteriormente utilizado por Alfredo Stroessner en desfiles y ceremonias oficiales. Tras la caída de la dictadura, permaneció como propiedad familiar y continuó prestándose para las investiduras presidenciales.

Antes de asumir, Santiago Peña había recibido comentarios sobre la supuesta maldición del descapotable. El mandatario respondió con humor y aseguró que no temía las supersticiones vinculadas al automóvil. Su decisión de utilizar otro vehículo volvió a cobrar notoriedad ante la crisis política actual. No obstante, la leyenda constituye una creencia popular, sin relación causal demostrada con los acontecimientos institucionales.

Fuente: EXTRA

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