En Paraguay, el acceso al agua potable depende en gran parte de prestadores privados. Según la Cámara Paraguaya del Agua, más de 5.800 operadores cubren zonas donde el Estado no llega. Estas empresas brindan servicio directo a hogares mediante redes, medidores y pozos artesianos.
El presidente del gremio, Gerineldo Martínez Larroza, explicó que el sector surgió ante limitaciones estatales. “La mayoría de las aguaterías surgieron por la inoperancia del Estado”, afirmó. Además, sostuvo que la cobertura se mantiene incluso en áreas alejadas del país.
Actualmente, más de 400 aguaterías integran la Cámara. Sin embargo, el universo total incluye juntas y comisiones vecinales. Todas enfrentan un escenario complejo, marcado por costos elevados y dificultades para sostener el servicio.
¿Por qué el servicio de agua enfrenta baja rentabilidad?
Martínez advirtió que la inversión en el rubro no resulta rentable. “Invertir en una aguatería no tiene rentabilidad bajo ningún aspecto”, señaló. Explicó que los costos de electricidad y mantenimiento son elevados, mientras que los materiales aumentaron tras la pandemia.
Además, las tarifas están reguladas por el Estado. Por lo tanto, no pueden ajustarse libremente. “No podemos alzar un solo guaraní sin autorización”, indicó. Este desbalance genera lo que definió como un “quiebre técnico” en muchas empresas.
El dirigente ejemplificó la situación con precios de mercado. “Una gaseosa cuesta más que el agua potable continua”, expresó. Sin embargo, destacó que el servicio incluye presión, clorado y control de calidad permanente.
Costos, contaminación y demanda en aumento
Otro factor crítico es la calidad del agua. Según Martínez, los niveles de nitrato están cerca de los límites establecidos. Esto obliga a perforar pozos más profundos. Antes bastaban 50 metros, hoy se llega hasta 250 metros.
Además, la contaminación del subsuelo y los ríos agrava el problema. Residuos industriales, basura y aceites afectan las fuentes. A esto se suma el aumento del consumo, especialmente en verano.
Martínez también alertó sobre el uso excesivo. “La gente derrocha porque el agua es barata”, afirmó. Señaló que prácticas como vaciar piscinas saturan el sistema.
El sector impulsa mesas de trabajo con instituciones para buscar soluciones. Aunque se logró un ajuste gradual de tarifas, los desafíos continúan. La combinación de costos, crecimiento poblacional y regulación mantiene en tensión al sistema.
Fuente: Info Negocios







