Judiciales

Brasileños judicializan compra de adelgazantes

La Asociación de Obesos de Brasil accionó contra la prohibición de Anvisa, mientras casos individuales ya reciben permisos judiciales especiales en la frontera.

Los pacientes están recurriendo a tribunales para pelear por su derecho a usar la famosa inyección.

La tirzepatida paraguaya abrió una disputa judicial en Brasil. Pacientes brasileños buscan autorización para ingresar el medicamento desde Paraguay. Alegan que los tratamientos disponibles en su país tienen costos mucho más altos. La discusión involucra a tribunales, a la autoridad sanitaria brasileña y a asociaciones de pacientes.

El reclamo fue impulsado por la Asociación de Obesos de Brasil, conocida como Aobesidy. La organización presentó una demanda colectiva ante el Tribunal Federal de Rio Grande do Sul. Su objetivo es revertir la prohibición impuesta por Anvisa a finales del año pasado.

El tratamiento en Brasil puede costar hasta G. 6 millones mensuales. En cambio, al comprar desde Paraguay, el monto rondaría los G. 450.000. Esa diferencia empuja a pacientes a pedir permisos judiciales. Algunos jueces ya otorgaron autorizaciones en Alagoas, Pernambuco y Rio Grande do Sul.

Tirzepatida paraguaya llega a tribunales

Los permisos judiciales se conceden caso por caso. La condición es llevar solo la dosis necesaria para tratamiento personal. No se autoriza el ingreso para reventa. Aun así, varios pacientes enfrentan problemas en la aduana brasileña, pese a contar con resoluciones favorables.

Uno de los casos mencionados es el de Henrique Matos, ingeniero agrónomo de 44 años. Vive en Fortaleza y obtuvo autorización para importar tirzepatida desde Paraguay. Ante la Justicia, sostuvo que ya no podía sostener su tratamiento por los altos precios. También afirmó que su salud corría riesgo.

Rechazos, advertencias y controles fronterizos

No todos los pedidos avanzaron. Un juzgado de primera instancia de Barra do Piraí, en Río de Janeiro, rechazó la solicitud de un paciente con obesidad grado dos. El hombre alegó falta de recursos económicos. Sin embargo, su argumento no fue aceptado.

La Sociedad Brasileña de Endocrinología cuestionó el uso de la llamada tirzepatida paraguaya. Alegó que los productos obtenidos en la frontera no fueron estudiados clínicamente por la entidad. Además, el laboratorio Eli Lilly defendió la seguridad de sus propios productos.

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En paralelo, el material señala que el grupo criminal PCC se apoderó de la llamada “ruta tirze”, con productos truchos o robados. También reporta la detención de dos estudiantes brasileños de medicina en Ciudad del Este. Intentaron cruzar el Puente de la Amistad con 200 cajas y 800 ampollas adheridas al cuerpo. Fueron llevados a la Policía Federal brasileña.

 Fuente: Extra