El día cambia unos milisegundos y esta sería la razón

Científicos vincularon pequeñas variaciones en la rotación terrestre con fuerzas que actúan entre el núcleo y el manto.

Un día terrestre no dura exactamente 24 horas todo el tiempo. Su duración registra pequeñas variaciones de apenas milisegundos que pueden observarse durante décadas. Un estudio de la Universidad de Alberta, publicado en Nature, encontró una posible explicación en las fuerzas que actúan en las profundidades de la Tierra.

Los físicos Huifeng Zhang y Mathieu Dumberry estudiaron los cambios registrados entre 1964 y 2019. Su modelo señala que las fluctuaciones multidecenales están impulsadas principalmente por la interacción gravitacional entre el núcleo interno sólido y el manto terrestre. Las fuerzas electromagnéticas y topográficas actuarían en sentido contrario.

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Las diferencias son prácticamente imperceptibles para las personas, ya que un milisegundo representa una milésima de segundo. Sin embargo, estas mediciones permiten estudiar indirectamente regiones situadas a miles de kilómetros bajo la superficie terrestre. Allí ocurren procesos imposibles de observar de manera directa.

¿Por qué cambia la duración de un día terrestre?

La Tierra está formada por diferentes capas que no necesariamente mantienen el mismo ritmo de rotación. El núcleo interno es sólido y está rodeado por un núcleo externo líquido. Más arriba se encuentra el manto, que está conectado con la corteza terrestre y cuyo movimiento determina la duración exacta del día.

Cuando el manto reduce mínimamente su velocidad, la Tierra necesita algo más de tiempo para completar una rotación. El día entonces se alarga. Cuando ocurre lo contrario y el manto acelera, la duración disminuye. Estos cambios pueden alcanzar varios milisegundos en periodos de décadas.

El núcleo interno tampoco presenta una forma perfectamente regular. Según el modelo, las diferencias en la distribución de masa generan una interacción gravitacional con el manto. Ese “tirón” puede alterar ligeramente su velocidad de rotación y, por extensión, modificar la duración del día.

El núcleo terrestre guarda parte de la explicación

El proceso responde a la conservación del momento angular. Cuando una parte del interior terrestre modifica su movimiento, otra debe compensarlo. El estudio plantea que la gravedad impulsa las variaciones multidecenales, mientras fuerzas electromagnéticas y topográficas ejercen resistencia.

Los investigadores analizaron oscilaciones registradas durante más de cinco décadas y las combinaron con información sísmica y del campo magnético. Los resultados ofrecen nuevas pistas sobre la dinámica de las capas más profundas del planeta. Así, unos pocos milisegundos pueden revelar qué sucede a miles de kilómetros bajo nuestros pies.

Fuente: Infobae

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