Agricultura familiar: ¿conviene producir para vender o para autoconsumo?

Los datos oficiales muestran que la comercialización de las cosechas genera ingresos netos superiores a G. 36 millones al año y contribuye al sostenimiento económico de las familias campesinas.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) presentó los resultados de la Encuesta Económica de la Agricultura Familiar (Eneaf) 2026. Este relevamiento fue elaborado por la Dirección de Censos y Estadísticas Agropecuarias (DCEA). El informe demuestra que comercializar la producción agraria mejora de forma directa los ingresos de los hogares rurales. Por lo tanto, la inserción en el mercado formal constituye el motor principal para reducir la pobreza en el campo paraguayo.

El relevamiento oficial abarcó fincas situadas en los distintos departamentos de la Región Oriental del país. En dicho territorio existen 254.335 unidades productivas campesinas registradas por las autoridades estatales. Asimismo, la investigación midió el impacto del ingreso agropecuario dentro del presupuesto familiar. Los números confirman que combinar el sustento del hogar con la venta de cosechas fortalece la estabilidad económica campesina.

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En total, unas 233.131 fincas, equivalentes al 92 %, producen tanto para el autoconsumo como para la venta comercial. Por su parte, apenas 21.204 unidades rurales, que representan el 8 %, dedican su esfuerzo únicamente al consumo interno. Por consiguiente, los hogares que no comercializan sus rubros presentan índices mucho más altos de desprotección financiera.

¿Cuánto dinero genera comercializar la producción campesina?

La diferencia económica entre ambos modelos productivos es contundente para las familias rurales. En el grupo mixto, el 44,7 % de la ganancia total proviene de la venta de productos agropecuarios. Además, la pobreza monetaria afecta al 36 % de quienes solo consumen sus cultivos. En cambio, esa condición baja al 19 % entre quienes salen a vender al mercado.

En cuanto a rentabilidad anual, el 50 % de quienes solo producen para comer supera los G. 8.998.000 de ingreso neto. Por el contrario, la mitad de los productores que comercializan sobrepasa los G. 36.490.000 netos al año. Respecto a este rendimiento, el reporte técnico institucional destacó: “El 99% de los productores con finalidad de consumo y venta registra un ingreso neto agropecuario anual positivo”.

El desafío de la reinversión y las brechas departamentales

A pesar de las ventajas comerciales, la reinversión productiva todavía sigue siendo una tarea pendiente en los establecimientos campesinos. Durante el ciclo 2024/2025, solamente el 21 % de los agricultores invirtió dinero en sus parcelas. La cifra promedio destinada a mejoras apenas alcanzó G. 2.523.933 por cada unidad rural.

Esos montos se emplearon fundamentalmente en infraestructura, compra de animales de cría, adquisición de tierras y compra de maquinarias agrícolas. Sin embargo, los técnicos advierten que esta baja capitalización frena la modernización tecnológica de las chacras. Por esa razón, resulta indispensable elevar el financiamiento directo al pequeño productor.

El mapa económico de la DCEA también detectó marcadas asimetrías territoriales en el país. Por un lado, Alto Paraná e Itapúa encabezan la lista de ingresos agropecuarios más elevados. Seguidamente, Guairá, Central, Caaguazú y Amambay integran el segmento medio alto de rentabilidad. En contrapartida, Caazapá, Misiones y Paraguarí registran niveles medios bajos, mientras que Concepción, San Pedro, Ñeembucú, Canindeyú y Cordillera tienen los ingresos más bajos.

El aporte directo de las ferias comunitarias

Las ferias agropecuarias organizadas por la cartera de Estado figuran como un canal de venta clave y altamente provechoso. Actualmente, unas 5.463 fincas campesinas participan activamente en estos encuentros comerciales populares. Como consecuencia directa, estas actividades benefician el bienestar de 19.802 integrantes de familias trabajadoras del sector rural.

Los números confirman que el 89 % de los feriantes rurales supera la línea de pobreza monetaria oficial. En comparación, la tasa general de pobreza rural estimada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) se ubicó en 22 %. De este modo, la venta directa ferial afianza el progreso económico de las comunidades del interior paraguayo.

Fuente: ABC Color

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