Día Mundial de la Higiene: por qué se celebra el 3 de septiembre

La jornada destaca el lavado de manos, el cuidado de los alimentos, la limpieza de espacios y el acceso al agua segura como herramientas de prevención.

El Día Mundial de la Higiene se conmemora cada 3 de septiembre para promover hábitos que ayudan a prevenir enfermedades. La fecha pone el foco en acciones cotidianas vinculadas al cuidado personal, la limpieza del hogar y los espacios compartidos. También incluye la manipulación segura de alimentos y la correcta eliminación de residuos.

La jornada recuerda que la higiene tiene efectos sobre la salud individual y colectiva. Mantener prácticas adecuadas puede reducir la transmisión de infecciones gastrointestinales, enfermedades respiratorias, hepatitis y afecciones de la piel. Estas medidas adquieren especial importancia en escuelas, hospitales, oficinas, transportes y establecimientos gastronómicos.

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Esta conmemoración no debe confundirse con el Día Mundial de la Higiene de las Manos, que se recuerda el 5 de mayo. Esa fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y tiene un enfoque especial en los centros sanitarios. La jornada del 3 de septiembre abarca prácticas de higiene más amplias.

Día Mundial de la Higiene: hábitos que previenen enfermedades

El lavado de manos con agua y jabón es una de las principales medidas preventivas. Se recomienda hacerlo durante al menos 20 segundos y cubrir palmas, dorsos, dedos y uñas. También es importante lavarse antes de preparar alimentos, después de ir al baño y tras toser o estornudar.

La higiene incluye además el cuidado de los alimentos. Frutas y verduras deben lavarse con agua potable antes de su consumo, especialmente cuando se ingieren crudas. También se recomienda evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos. Una conservación adecuada reduce el riesgo de proliferación de microorganismos.

La limpieza de viviendas y espacios comunes también integra estas medidas de prevención. Baños, cocinas y superficies de uso frecuente deben mantenerse limpios. Además, la ventilación resulta importante en ambientes cerrados. El manejo correcto de los residuos ayuda a evitar la presencia de insectos y otros posibles vectores.

Hábitos simples que siguen marcando la diferencia

La higiene forma parte de muchas acciones cotidianas que suelen pasar desapercibidas. Lavarse las manos, mantener limpios los espacios y manipular correctamente los alimentos puede ayudar a reducir riesgos para la salud.

La pandemia de COVID-19 reforzó varios de estos hábitos. El lavado frecuente de manos, la ventilación de los ambientes y la limpieza de superficies pasaron a tener mayor presencia en la rutina diaria.

El Día Mundial de la Higiene recuerda justamente que la prevención también se construye con pequeños hábitos sostenidos todos los días, tanto en casa como en lugares de trabajo, escuelas y espacios compartidos.

Fuente: El diarioar

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