Cómo usar una tarjeta de crédito sin caer en deudas

La especialista Gloria Ayala Person explica seis hábitos para aprovechar el crédito y reducir riesgos de sobreendeudamiento.

La tarjeta de crédito puede ser una herramienta útil para financiar compras, ordenar gastos y afrontar imprevistos. Sin embargo, su uso exige disciplina para evitar intereses elevados y deterioro del historial crediticio. La especialista en finanzas personales Gloria Ayala Person plantea seis estrategias básicas para utilizarla de manera responsable.

El primer punto es conocer la fecha de cierre. Ese día marca el fin del ciclo mensual de compras. Si una persona realiza una compra importante inmediatamente después del cierre, puede disponer de más tiempo hasta el vencimiento. Según la especialista, ese margen puede llegar a unos 40 días sin intereses, siempre que se pague el total facturado.

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También es clave respetar la fecha de vencimiento. Pagar dentro del plazo evita cargos por mora y ayuda a construir un mejor perfil crediticio. Un buen historial puede facilitar posteriormente el acceso a mejores tasas, mayores líneas de crédito y condiciones más convenientes.

Evitar el pago mínimo de la tarjeta de crédito

El pago mínimo no debe considerarse una cuota sostenible. Cubrir únicamente ese monto genera intereses acumulativos y reduce progresivamente el crédito disponible. La recomendación es cancelar el 100 % del saldo mensual. Si eso no es posible, conviene pagar un monto superior al mínimo.

Las compras en cuotas también deben incorporarse al presupuesto como compromisos fijos. Cada cuota ocupa una parte de la línea disponible durante varios meses. Por eso, la especialista aconseja prever el efecto de esos pagos y definir de antemano qué destino tendrá ese dinero cuando termine el financiamiento.

Débitos automáticos y control de gastos

Otra opción es utilizar la tarjeta para centralizar servicios mediante débito automático. Facturas de luz, agua, telefonía, seguros o cuotas escolares pueden concentrarse en un mismo extracto. Esto facilita el seguimiento de vencimientos, aunque esos gastos deberían pagarse íntegramente cada mes.

También puede destinarse una tarjeta específica para gastos habituales como supermercado, combustible o farmacia. Este esquema permite fijar límites mensuales y detectar desviaciones con mayor facilidad. En ese caso, la tarjeta funciona principalmente como medio de pago y no como financiamiento permanente.

Ayala Person sostiene que la utilidad de una tarjeta depende del objetivo con el que se emplea. Integrarla a un presupuesto permite aprovechar promociones, seguridad y liquidez sin comprometer las finanzas familiares. El control de fechas, saldos y cuotas resulta fundamental para evitar que una herramienta de financiamiento termine generando sobreendeudamiento.

Fuente: ABC C.

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