ANDE y dueño de vivienda pagarán G. 997 millones por muerte

Emilio Morel Medina tenía 17 años y ayudaba económicamente a su madre. La Justicia confirmó una indemnización tras 16 años de reclamos judiciales.

La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y Lorenzo Florentín Rodas deberán pagar G. 997.280.000 por una electrocución fatal. Un Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial ratificó la sentencia por la muerte de Emilio Morel Medina. El adolescente falleció hace 16 años tras recibir una descarga eléctrica junto a una propiedad ubicada sobre la ruta Transchaco.

El hecho ocurrió el 12 de enero de 2010, alrededor de las 18:00. Emilio tenía 17 años y se encontraba junto al inmueble de Florentín Rodas. Según los antecedentes judiciales, el joven intentaba evitar que unas vacas salieran del patio hacia la ruta cuando se acercó a una alambrada.

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La estructura metálica estaba energizada al encontrarse en contacto con un cable correspondiente al medidor de la ANDE instalado en la propiedad. El adolescente recibió una descarga eléctrica y murió en el lugar. Su madre, Fidelina Medina López, inició posteriormente una demanda de indemnización bajo patrocinio del abogado Juan Prieto.

ANDE deberá asumir el 70 % de la indemnización

El juez Rivas Laguardia había condenado a la ANDE y al propietario del inmueble a indemnizar a la demandante. La resolución estableció G. 917.280.000 por los daños reclamados. A esta suma se agregaron G. 80 millones por daño moral, además de un interés mensual del 1 % hasta el cumplimiento total de la sentencia.

La distribución de la responsabilidad también quedó determinada en la resolución judicial. La ANDE deberá abonar G. 698.096.000, equivalente al 70 % del monto fijado. Lorenzo Florentín Rodas tendrá que pagar G. 299.184.000, correspondiente al 30 % restante. La suma conjunta alcanza G. 997.280.000.

Medina López sostuvo durante el proceso que su hijo contribuía económicamente al sostenimiento familiar. Señaló que era madre soltera y que padecía una parálisis que afectaba aproximadamente al 30 % de su cuerpo. Debido a esa situación, el adolescente trabajaba pese a su corta edad para colaborar con los gastos del hogar.

Criminalística detectó una instalación eléctrica precaria

La madre manifestó además que antes del accidente ya existían advertencias sobre el tendido eléctrico del inmueble. Según su relato, ella y dos vecinos solicitaron en varias ocasiones al propietario que regularizara la instalación. También realizaron reclamos ante la ANDE, pero la situación no habría sido solucionada antes del accidente.

Un informe de Criminalística constató posteriormente la existencia de una instalación eléctrica precaria en el lugar. La sentencia también señaló que los funcionarios encargados de leer los medidores debían advertir sobre la condición peligrosa. Tras 16 años de reclamos, el Tribunal de Apelación confirmó la obligación de indemnizar a la madre del adolescente.

Fuente: EXTRA

 

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